Hace un año hubo una reunión abierta de europarlamentarios que vinieron a Santiago a hablar (y a aprender) del Camino de Santiago. La reunión tuvo como marco el Hostal y los asistentes, además de los secretarios y los obligados por el cargo, fueron dos: el que firma estas líneas y una mujer joven dueña de una pequeña empresa. La imagen que dio la ciudad no fue muy halagüeña, pero tampoco quedó muy bien parada la Xunta por no haber conectado bien con medios y público teóricamente interesado (por cierto, la persona encargada de esto último ya se ha buscado otro trabajo). De los fracasos se aprende, y el Xacobeo ha organizado ayer una reunión de alto nivel de representantes de los itinerarios culturales europeos, y lo ha hecho en el Centro Superior de Hostelería, donde por razones que a nadie se le escapan ya se sabía que la sala iba a estar llena. Por lo menos dar buena impresión a invitados de media Europa. El encuentro constituyó un éxito breve: solo duró media jornada, pero cumplió las expectativas, que en realidad se reducían a que los invitados supieran que 30 años después Santiago seguía en el mapa, y con fuerza. Porque el acto se enmarcaba en la conmemoración del 30 aniversario de la declaración como Primer Itinerario Cultural Europeo del Camino. De todas maneras, éxito o no, la reflexión debe ser cómo conectar mejor con la ciudad y la ciudad con la Xunta. No a nivel político, que esas habas se cuecen en otro pote, sino con el alma joven, con la Universidad. Luego habrá quejas de que la formación de los estudiantes es muy buena (dejémoslo ahí) y los puestos de trabajo muy escasos. Pero se exige una actitud proactiva. ¿Por qué no había estudiantes ayer en el Centro Superior de Hostelería fuera de los propios?