¿De vuelta al campus sur?

Brais Capelán SESIÓN VERMÚ

SANTIAGO

23 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Justo ayer se cumplían 15 años de los actos vandálicos que obligaban a reparar la escalinata entre la Alameda y el Campus Vida. En un primer momento se dio por hecho que el destrozo de esta estructura estaba directamente relacionado con el elevado número de jóvenes que se concentraban en las noches de movida para hacer botellón. Unos improvisados festejos que llevan cinco años sin producirse en el campus sur, salvo en contadísimas ocasiones. Algo digno de celebrar, pues nadie debería ir separando botellas de cristal y bolsas del supermercado a las nueve de la mañana de un viernes camino de la facultad.

Pero el botellón no ha desaparecido, ni mucho menos, simplemente ha encontrado otro escenario donde celebrarse. Los pisos del Ensanche son, tal y como aseguraba a La Voz una universitaria, «un mar de botellones» noche tras noche. Es algo que ha existido siempre, pues la climatología compostelana, que bien nos sorprende un lunes con chubascos torrenciales o un martes con un intenso frío, propicia el refugio de cientos de jóvenes que no renuncian a sus noches de diversión. Y no deberían renunciar; pero sí mantener unas ligeras pautas de civismo, que se deben trasladar también a las puertas de los locales más populares, donde el ruido y las broncas tantos quebraderos de cabeza están causando a los vecinos.

Sin embargo, he de decir que secundo la visión de Raxoi y no creo que sea un problema generalizado en Santiago. Se consiguió eliminar el botellón de las calles, pero no de Compostela. Hay que asumirlo, nunca se irá.