Patrimonio

Montse García Iglesias
Montse García AL TRASLUZ

SANTIAGO

Es una pena que tenga que producirse un daño importante para comenzar a dar valor a lo que tenemos. Y lo malo es que quien tiene en el olvido ese patrimonio es la administración, precisamente la que tendría que velar no solo por su conservación, sino por darlo a conocer. Esto es lo que le ha sucedido al área de arte rupestre de Villestro, en Santiago. Fue un incendio el que provocó que tanto desde la Xunta de Galicia como desde Raxoi se acordasen, al fin, de su existencia. Los informes que le habían enviado desde hace dos años el colectivo A Rula y las peticiones para darlos a conocer habían quedado, hasta entonces, perdidos en algún cajón de sus dependencias.

Con este ejemplo de la administración, no sorprende que el ciudadano de a pie se comporte en más ocasiones de las deseables de la misma forma. Si saben que hay algún vestigio de interés en sus propiedades, apuesta más por esconderlo que por darlo a conocer con el objetivo que nadie impida actuaciones en su parcela o en su casa.

Por estas razones, nunca valoraremos lo suficiente lo que hacen investigadores o colectivos como A Rula, que recuerdan día sí y día también que tenemos un patrimonio y que hay que cuidarlo, sin nada a cambio más allá que su propio amor a un legado que ha permanecido miles de años en el caso de los petroglifos o, en otros, siglos. Son un poco la conciencia de todos, aunque desde las administraciones hagan muchas veces oídos sordos a sus peticiones. ¿Pasará lo mismo con las cruces de propiedad de Santiago? Hace unos días el investigador Miguel Cajigal pedía un inventario. Esperemos que su demanda no caiga en saco roto.