Estadísticas adversas


El Obra ha convertido en habitual esta temporada competir en situaciones estadísticas adversas. El balance inicial de cinco victorias y tres derrotas se consiguió, curiosamente, anotando una media de 74 puntos por partido, pero jugando a menos de 70 posesiones y con un porcentaje de acierto de casi el 50 % en tiros de campo. A partir de ahí se acortó el tiempo de posesión, se elevó el número de puntos por partido pero bajó el acierto y condicionó el juego del equipo. En Zaragoza el Obra hizo veinte lanzamientos de tres en clara situación de ventaja que no entraron. Si se completa esta circunstancia con la escasa aportación reboteadora, resulta muy complicado ganar.

Ayer el Obra volvió a jugar un partido muy notable, salidas bloqueadas generando situaciones de ventaja, buena actividad defensiva y ofensiva, posesiones bien estructuradas y largas castigando la defensa rival. Llegó milagrosamente con vida al descanso a pesar de anotar solo 12 de 34 tiros de campo por los 17 de 30 de Valencia, lo que indicaba que el resto del trabajo se estaba haciendo bien. Pero jugar tan al límite acaba pasando factura, y más si el rival alcanza el 70 % en tiros dobles, como sucedió en alguna fase de la segunda parte, y dispone de 7 rebotes más. La ansiedad acaba apareciendo y el marcador no acaba reflejando el trabajo real.

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