Estas chicas van como una Bala

Una es de A Coruña. Otra, de Pontevedra. Tienen un disco. Han tocado en Inglaterra.Son el grupo de rock del momento. Su concierto en Londres fue un llenazo. Ahora irán a Alemania, Francia y Holanda. Arrasan.

Anxela Baltar y Violeta Mosquera, las dos integrantes de Bala
Anxela Baltar y Violeta Mosquera, las dos integrantes de Bala

A CORUÑA

Molan, Bala molan mucho. Esa es la frase que más se ha repetido entre los corrillos del rock independiente gallego en los últimos meses. El comando roquero formado por Anxela Baltar (rubia, coruñesa, guitarrista) y Violeta Mosquera (morena, pontevedresa, batería) ha encandilado. La energía que transmiten en directo -un calambre de rock en el pecho mismo del oyente- se convierte en placer físico. «Ese es el sitio. Lo nuestro empezó en el escenario y es ahí donde explota verdaderamente», dice Violeta. Anxela la llama Vio. Ella llama a su compañera Rubia. Y ambas molan, molan mucho. La gente tiene razón. Son el grupo del momento en Galicia.

Lo han comprobado los asistentes a esa especie de gira continua en la que viven. «Tenemos que poner un poco el freno con los conciertos, si no nunca vamos a componer temas para el siguiente disco», se ríe Anxela. «Yo por mí estaba todo el tiempo así. El rock n' roll es carretera. No te puedes quedar en tu pueblo. Hay que salir», añade Violeta. Hablan y saltas chispas. Las mismas que cuando juntan guitarra, batería y voces sobre las tablas. Gritos, riffs de querencia heavy, estampidas de batería, sudor, descontrol. Una maravilla.

Lo han comprobado fuera de nuestras fronteras. El mes pasado actuaron en Londres y Bristol. Llenaron. «Íbamos con grupos amigos de allí y fue la caña. Había un montón de gallegos», relata Vio emocionada. «La cosa fue muy punki. Teníamos que ir en el metro con los instrumentos y los amplis. Toda una película», añade. «Claro, es que nuestros colegas allí no tienen coche y hay que apañárselas como puedas», dice Anxela. «Echamos de menos el rollo furgoneta porque la verdad es que la carretera es divertidísima», piensa Violeta. Se les ve encantadas. Definitivamente, han encontrado su sitio.

La incursión británica no se quedará en el cajón de las anécdotas de Bala. En septiembre se irán dos semanas a explorar el continente. «Haremos el norte de Francia, Holanda, Suiza y Alemania para, al final, volver por el sur de Francia», detalla Anxela. Allí podrán disfrutar de su sonido electrizante, en el que se hallan desde retazos de las bandas que empujaron las dos a abrazarse al rock en plena adolescencia. «Led Zeppelin a mí me voló la cabeza -rememora Violeta-. Antes era muy de punk, pero eso me enseñó que había otras cosas importantes como la dinámica o el silencio». Anxela lo tiene igual de claro: «Nirvana marcó mi vida totalmente». ¿Es por ello que en escena se cubre el rostro con el pelo cual Kurt Cobain? «No, que va, es que yo soy así también por la calle».

Sí, Bala poseen una imagen que también mola. Su estética tiene algo de magnético, de no poder dejar de mirarlas. Atrapa. Te dice al oído que estás ante un grupo especial. Muy a su pesar. «Gracias por esas cosas bonitas que nos dices, pero yo en ese aspecto sí que soy totalmente punk», se explica dulcemente Violeta. Luego abre la caja de los truenos: «Por mí la estética se podría ir al infierno. Estoy harta de ese rollo de las pintas. Cada vez lo repudio más». Anxela va más allá: «No queremos jugar para nada en ese lado de la música. Me parece bien la gente que se viste para tocar, pero yo voy exactamente igual. Es más, si no hay bolo hasta me arreglo algo más», se ríe.

Hasta el momento su producción discográfica se reduce a Human Flesh, un minielepé de siete temas editado el año pasado por el sello compostelano Matapadre. En él se refleja un zafarrancho sonoro en el que caben, sí, Led Zeppelin y Nirvana. Pero también bandas como Black Sabbath, Queens of the Stone Age, Kyuss, Pj Harvey o Carusela. Ha conquistado a la crítica, aunque todos coinciden en que palidece respecto al fuego del directo. Hasta ellas se suman a la corriente. «Ya estamos trabajando en temas para el nuevo disco y queremos que la grabación tenga esa fuerza», señala Anxela. Vio advierte emociones fuertes: «Cada vez, damos más caña y se nos está yendo la cosa de las manos». Son declaraciones que, cual perro de Pavlov, hacen salivar a los seguidores que cada vez con más. Y es que Bala molan, molan mucho.

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