«La Copa debe servir para ilusionar, no para confundir»

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

«Con Pavel podríamos haber arriesgado con un tanteo largo, pero no hubiésemos podido fichar ni a Bendzius ni a Yusta», apunta

05 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El Obradoiro cumple cinco años ininterrumpidos en la ACB y, después de cuatro jornadas, suma dos victorias conseguidas en Sar ante su público, con un baloncesto alegre y convincente. En el horizonte asoma la Copa del Rey, que jugará por vez primera en su historia. A caballo del pasado, del presente y del futuro, el director general, José Luis Mateo, pasa revista a diferentes áreas del club.

-Empezamos por las curvas. Cuando el presidente expresa su temor a que la afición se acomode, ¿no cree que está lanzando un mensaje equivocado?

-No vi esas declaraciones, pero creo saber cómo piensan Raúl y el Consejo y la importancia que conceden todos a la afición en el desarrollo y viabilidad de este proyecto. Imagino que se refería más bien a la importancia de no perder la perspectiva. Perder la perspectiva es dejar de valorar lo que tenemos y olvidarnos de lo que somos. Olvidar qué presupuesto hay, qué apoyos recibimos, cuál es el volumen de la ciudad, con qué deuda financiada convivimos, que un patrocinio de mil euros cuenta, que Sar tiene que seguir siendo Sar...

-¿No cree que aciertan en las grandes cuestiones y no son tan cuidadosos con las pequeñas?

-No tanto. No todas esas pequeñas cosas son siempre achacables al club. El otro día una persona se quejó al presidente de que no respetábamos el pasado porque no estaban puestas las banderolas en el techo de Sar. Imagino que no sabía que hubo que retirarlas para el partido de la selección española de balonmano, y que no fue posible reponerlas para la primera jornada. Es un ejemplo.

-Le pongo otro. La entrega de abonos, que suscitó quejas por tardía y por la obligación de llevar el resguardo.

-En cuanto a la entrega tardía, conseguimos vender el patrocinio de los carnés, lo que supone un ingreso importante. Nos hubiese gustado tenerlos antes, pero no fue posible. En cuanto a los resguardos, se advirtió por escrito en el momento de hacer la compra. Y es una condición que nos viene impuesta externamente, no es cosa del club.

-¿Hay margen para la autocrítica?

-Creo que no se juzga con el mismo rasero a las diferentes parcelas del club. Si en la deportiva somos uno de los tres o cuatro presupuestos más bajos, en el resto no disponemos de los medios materiales y humanos de los New York Yankees. Estoy satisfecho, en general, con el trabajo del personal, aunque tengamos todos, y yo el primero, que mejorar en ciertas cosas, como la comunicación con los abonados.

-¿Cómo ha quedado el capítulo de la renovación de carnés?

-Hemos perdido el 4,3 %, algo más de 180. La situación económica es la que es. Y, reconociendo que tenemos que mejorar ciertas cosas, no estamos parados. Si en una red social se dice que a los abonados no se les envían correos electrónicos, que no han recibido llamadas desde el club para que renovaran el carné o que no se han hecho vídeos promocionales con los nuevos jugadores, esas afirmaciones, por muchos retuits que tengan, no dejan de ser falsas.

-A pesar de la Copa, el presupuesto para la plantilla no crece.

-No solo eso. Pagando menos, costará un 4,7 % más que la del año anterior, por los cambios en el IRPF y la cotización del dólar. El primer mandamiento tiene que ser la viabilidad. Este consejo podría rebajar los abonos un 50 %, pedirme que fichara jugadores de 200.000 dólares en vez de 80.000 y gastarse 40.000 euros en un partido de presentación ante el Khimki. Su imagen sería muy popular pero, en dos años, como mucho, se acabaría el baloncesto de élite en Santiago.

-¿Es este el proyecto deportivo más arriesgado?

-En cada una de las tres últimas campañas hemos perdido a tres de los cuatro máximos anotadores del año anterior. Pero la historia de este club dice que es mejor ponerse a trabajar que a llorar. Y el día que se deje de valorar lo que cuesta reconstruirse cada año será el principio del fin.

-De todas las bajas, parece que la de Pumprla es la que menos ha entendido la afición.

-En mi primera semana en Santiago un aficionado me preguntó cómo sustituíamos a Deron Washington por un jugador de la liga checa. Porque lo creímos oportuno. Respecto a Pavel, en la Copa y antes de finalizar la temporada se nos trasladó en varias ocasiones, y él también lo dijo públicamente, que tenía determinadas aspiraciones económicas y deportivas, como jugar competición europea, que no podíamos cumplir. Podríamos habernos arriesgado con un tanteo largo, pero no hubiésemos podido fichar ni a Bendzius ni a Yusta. Y eso tampoco nos garantizaba mantener a Pavel. Esto es deporte profesional y nos pagan por tomar decisiones. Fue lo que hicimos.

-¿La Copa servirá para dar un impulso al proyecto?

-Debe servir para ilusionar y asentar el proyecto, principalmente a nivel social y empresarial. También para que el aficionado del Obradoiro viva un evento que recordará siempre. Pero no para confundir. Mientras sigamos siendo uno de los presupuestos más bajos de la ACB, a final de temporada debemos seguir celebrando la permanencia.

-¿Qué les ha pasado con Ubaldo Rueda, que los acusa de «robar» jugadores?

-Leí aquella información. Me hace gracia que cuando el Rosalía incorpora jugadores de Compañía de María u Obradoiro, como de hecho ha sucedido, se trata de fichajes. Y, cuando el camino es el inverso, se llama «robar». Ubaldo, que es muy inteligente, sabe que para conjugar el verbo «robar» es necesario que antes exista el concepto de propiedad.

-¿Cómo son las relaciones con el nuevo grupo de gobierno en Raxoi?

-El consejo de administración ya ha tenido la ocasión de reunirse con el nuevo alcalde. Posteriormente hemos tratado de avanzar tanto con Miguel Rodríguez Penas como con Noa Morales. Creo que estamos obligados a entendernos.