Pereiro es autor de una ingente obra en Galicia y en Santiago. Precisamente en esa lista hay muchos y significativos edificios hoteleros.
-Costa Nova, Virxe da Cerca, Palacio del Carmen,... la lista de actuaciones es larga.
-En temas hoteleros llevo hecho en torno a cuarenta hoteles, entre grandes y pequeños. He hecho muchos pequeños con encanto.
-Y no aplica un esquema único rehabilitador, se supone.
-Por supuesto, siempre hay diferencias y tienes que adaptarte a cada caso. Ahora ha llegado la crisis y nos ha paralizado a todos. Parece ser que está empezando a entrar un poco de luz, pero en los últimos cinco o seis años ha sido muy duro.
-¿Conservacionista o innovador en el casco histórico?
-Depende de cada caso. Yo en principio soy partidario de la conservación siempre que redunde en la optimización del patrimonio histórico. Desde esa perspectiva me parece lo más correcto tratar de conservar lo que se pueda, aunque hay casos que no tienen justificación. Yo me he encontrado muchos casos diferentes. Se trata de actuar con sentido común y sensatez. Es una parte de la arquitectura que me entusiasma por su creatividad.
-No le queda ningún hueco de Santiago por conocer, ahí está Rincones de Compostela.
-Sí, conozco muy bien la ciudad y especialmente la obra de mi bisuabuelo.
-El Castromil, que figura ahí, sería un buen edificio a rehabilitar.
-Recuerdo de pequeño, cuando veníamos aquí de Vigo a ver a la familia, el encanto de la estación. Era un sitio con mucha vida y la demolición del Castromil fue tremenda. Ese vacío se sigue notando en la plaza de Galicia.
-Acumula varios premios. Parece que aprecian su arquitectura.
-Algunos he llevado. Suponen un reconocimiento y siempre es agradable conseguirlos. Es una satisfacción profesional.