Un plan de rebaja fiscal «coherente»

r. martínez SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

Concello y representantes empresariales y vecinales valoran la política tributaria

31 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

El 2015 arrancará con un plan de medidas fiscales en el municipio que busca minimizar el impacto en los bolsillos de los ciudadanos de la progresiva actualización de los recibos del IBI derivada de la revisión catastral del 2010, contener la presión tributaria con la congelación de todas las ordenanzas en un momento todavía difícil para muchas economías domésticas, incentivar la economía local a través de bonificaciones al tejido empresarial y de la construcción, aligerar el peso fiscal sobre las rentas familiares y asumir la carencia de servicios en el rural con mayores bonificaciones a quienes las sufren.

Sobre su alcance, motivación y posibilidades incentivadoras han debatido responsables municipales, representantes del tejido empresarial y vecinal y expertos en hacienda pública dentro del ciclo de foros organizado por La Voz y Radio Voz para abordar los principales problemas de la ciudad, con la voluntad de llegar a puntos de consenso y la aportación de soluciones. El concejal de Facenda y el tesorero municipal, Ramón Quiroga y Carlos Moure, aportaron la visión consistorial en una reunión en la que también participó el secretario general de la Cámara de Comercio, Fernando Barros; el promotor inmobiliario Xosé Otero; el catedrático de Hacienda Pública de la USC Luis Caramés; y los representantes vecinales Germán Hermida y José Cebey por el ámbito urbano el primero y rural, el segundo.

Medidas positivas

Nadie duda de que las medidas fiscales, en plena crisis, son positivas, y que incluso es lo que cumplía en una situación como la actual. «Benefician ao cidadán e ao empresario», sostiene Xosé Otero, para quien «ata certo punto a medida á baixa ten certa lóxica» porque «se houbo diminución dos patrimonios en xeral, conforme hai unha previsión para subir, terá que haber outra para baixar». Para Luis Caramés se trata en conjunto de medidas «coherentes», según expuso después de la detallada relación del plan fiscal que hizo Quiroga, aunque el catedrático no dejó de apuntar la necesidad de la eficiencia y la funcionalidad del gasto en la gestión pública y de defender el recurso a la deuda. «Non por sistema», pero en momentos de «boa situación» y para inversiones acertadas, «pode ser moi interesante», dijo tras la explicación del edil del esfuerzo para dejarla en 40 millones a finales del 2015, tras un mandato que arrancó con una carga financiera a largo plazo de 65, y de que Quiroga apuntara que la dinámica será «chegar a endebedamento cero», lo que precisaría «como mínimo un mandato».

Desde la perspectiva vecinal, «todo o que sexa baixar impostos» es meritorio de «aplauso». Así lo sostiene Hermida, si bien considera que el Concello debería explicar mejor el efecto que tendrá la rebaja del IBI, porque el ciudadano puede concluir que lo notará con una rebaja media en el recibo de 90 euros, como se pudo interpretar, dice, cuando se presentó el plan, y no es así. Lo que en esencia evitará la reducción del tipo impositivo es que suba la carga tributaria, al contrarrestar el alza de la revisión catastral, vino a explicar Quiroga. En términos generales «vai supor que o recibo non aumente e que na maior parte dos casos baixe lixeiramente».

Positiva es también la visión desde la Cámara de Comercio ante un plan que no solo reduce o contiene la presión fiscal sino que «vislumbra a posibilidade de empezar a aplicar medidas cara a empresas que poden vir a instalarse no concello». El mundo empresarial mira más allá, no obstante, y Barros considera el programa municipal un «punto de partida» para analizar nuevos sistemas de incentivos. En tiempo de crisis «é necesario apoiar á empresa», sobre todo «á que pode xerar emprego», concluye.