La extraña carrera hacia Raxoi

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

El PP, envuelto en líos todo el mandato, tiene clara su apuesta; el PSOE está en plena lucha interna; y el BNG vive pendiente de otros movimientos

02 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

En el pazo de Raxoi vivió una situación atípica este verano. La incorporación de Agustín Hernández como alcalde, tras la renuncia de Currás, hizo que las vacaciones fueran menos vacaciones para concejales, funcionarios y personal de confianza y convirtió al mes de agosto en un período de ensayos para lo que serán los últimos ocho meses del mandato. Los nuevos concejales casi no disfrutaron de descanso (el alcalde, ni un solo día) y solo los dos discípulos de Conde Roa, Reyes Leis y Ángel Currás, tuvieron tiempo de asueto. La primera, una semana. El segundo, algo más, aunque resulta difícil precisar su período vacacional, ya que desde la llegada de Hernández está desaparecido.

El futuro de Ángel Currás es una de las patatas calientes que deberá cocinar Agustín Hernández. En algunos círculos se asegura que su salida es cuestión de semanas y que es improbable que coma el turrón en Raxoi. Poner fin al problema Currás no es la única tarea que tiene el alcaldable del PP. En los próximos ocho meses tiene que conseguir que los compostelanos se olviden de la Operación Pokémon, de la denuncia de Carril y del caso de las facturas falsas de Juan de la Fuente y, sobre todo, convencer a los indecisos. Para ello, la estrategia está siendo la de mirar al futuro. Claro que la estrategia puede hacer aguas si en los juicios de alguno de los casos (sobre todo Carril y De la Fuente) se fija antes de mayo del 2015.

Si el alcalde tiene carga de deberes, el PSOE y BNG no están exentos de reválidas. El que lo tiene más fácil es Rubén Cela, que salvo sorpresa, será refrendado por la asamblea local del BNG como candidato. A partir de ahora deberá centrarse en «sacar los colores» a sus rivales políticos y, sobre todo, esforzarse para conseguir que su discurso llegue a los vecinos, y rezar para que la izquierda y el nacionalismo alternativo, a falta de organizarse, no destrocen sus expectativas.

En el PSOE la situación es más compleja. No solo no tienen candidato, sino que tampoco lo tendrán antes de octubre. Es decir, con solo siete meses para recuperar el espacio que han perdido a pasos agigantados pese a que su eterno rival, el PP, navegó en el peor de los escenarios posibles.

En la lucha por el puesto de alcaldable socialista hay, por ahora, dos personas. Francisco Reyes, el candidato del aparato; y Mercedes Rosón, que parte con desventaja. Gane quien gane, tendrán la difícil tarea de recuperar el interés de los compostelanos por el proyecto socialista después de tres años en los que sus apariciones han pasado sin pena ni gloria tras la baja de Bugallo. Y, por si fuera poco, en los pasillos de Raxoi y en los corrillos de hay quien se empeña en lanzar el mensaje de que podría haber un «tercero» para poner paz y orden.

Fuera de Raxoi, Anova-IU, Podemos y Compromiso por Galicia moverán pronto ficha con el objetivo de certificar una evidencia: tras un par de décadas de corporaciones tricolor, lo que nadie duda es que irrumpirán nuevas siglas. ¿Con qué fuerza? Se verá.

crónica ocho meses para las elecciones municipales