Un zoco invade Compostela

Margarita Mosteiro Miguel
marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Las fachadas del casco histórico están plagadas de carteles y paneles de ofertas

23 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El casco histórico de Santiago, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1985, no presenta últimamente un aspecto muy acorde con esta distinción. En un intento desesperado por llamar la atención de los potenciales clientes, comerciantes y hosteleros se saltan sin pudor todas las normativas vigentes y decoran las fachadas de sus negocios con carteles de todos los tamaños y colores para anunciar sus ofertas y promociones.

Si hasta no hace mucho la costumbre de sacar la mercancía a la calle era más frecuente entre los vendedores de las tartas que llevan el nombre de la ciudad, dulces y camisetas de las del tipo «Alguien que te quiere te ha traído esta camiseta de Santiago», ahora la mala costumbre se ha extendido como las malas hierbas por todo el casco viejo.

Desde las ofertas de panaderías que anuncian porciones de pizza hasta la eterna liquidación de unos almacenes en el Preguntoiro, pasando por las ofertas de ultramarinos y los menús del día de casi todos los locales de hostelería del Franco y Raíña, se cuelgan de las fachadas utilizando pizarras, carteles impresos o elaborados a mano con imágenes de los platos para supuestamente abrir el apetito.

Los hosteleros son los que más emplean las pizarras para anunciar sus menús y en algunos establecimientos, como los de la Algalia de Arriba, no tienen ningún reparo en utilizar varios carteles para que la llamada de atención sea mayor.

Lo prohíbe el plan especial

Pero hay que reconocer que no son los únicos. También panaderías y ultramarinos, como uno de Caldeireiría, emplean pizarras para vender sus delicatesen.

La cuestión es que esta práctica tan extendida por Santiago está prohibida por el plan especial del casco histórico, y la ordenanza de Publicidad regula concretamente cómo deben ser los rótulos que se coloquen en las fachadas. En el primer caso, el artículo 55 establece unas limitaciones a la publicidad en las que expresamente prohíbe «la fijación directa de carteles publicitarios sobre edificios, muros, vallas y cercas», aunque también se prohíbe la «fijación de soportes exteriores o bastidores o luminosos en vallas, calles y plazas, sobre edificios».

Fuentes del Ayuntamiento confirmaron que efectivamente están prohibidos todos los carteles y pizarras que lucen desde hace semanas en las puertas de los locales y que se multiplican escandalosamente en las calles más próximas a la Catedral.

Pero, ¿qué hacen las autoridades locales para poner remedio a esta fiebre?. Según las mismas fuentes, abrir expediente y, en el caso de confirmarse la infracción, sancionar. Lo curioso es que el Ayuntamiento tiene abiertos solo cinco expedientes por estas circunstancias. Un número a todas luces escaso después de un breve pero revelador paseo por algunas de las calles del casco histórico más visitadas por los turistas.