«Solo pensé en salvar a mi bebé»

I. C. SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

Una mujer embarazada cayó el martes pasado en una alcantarilla sin tapa, cubierta de agua, en el barrio de Fontiñas en Santiago

06 feb 2014 . Actualizado a las 16:02 h.

«Solo pensaba en mi bebé y me agarré, me agarré fuerte a la acera porque creí que me iba, que el agua me iba a arrastrar por la alcantarilla, que me voy, que me voy...». Para Amaya Noya Castro, de 32 años y embarazada de 21 semanas, fueron unos segundos interminables. A las 18.15 del martes, pasado lo más duro del temporal Petra, acababa de aparcar su coche en la calle París, en el barrio compostelano de Fontiñas, y al acceder a la acera, acompañada por su madre, no pudo ver que de la alcantarilla ubicada a la altura del número 34, cubierta de agua, había saltado la tapa. En consecuencia, Amaya se precipitó de cuerpo entero por la boca del sumidero.

En un primer instante, la mujer pensó que aquello era un pozo sin fondo, pero el agua «que bajaba muy negra y con mucha fuerza, como una riada», paró el golpe. Cayó de pie, y pensando que no tocaba el fondo de la alcantarilla (más de metro y medio de profundidad) se agarró con todas su fuerzas, con las dos manos, a la acera. «Yo tenía mucho miedo y por eso me agarré; pensaba que me iba a colar, arrastrada por el agua y solo quería salvar a mi bebé». Rápidamente salieron dos chicos del bar Madasun para rescatarla. «Estaba tan empapada que ni siquiera percibía el frío», explica sintiendo todavía el susto de esos momentos.

Llamaron a la Policía Local y poco después Amaya Noya fue trasladada en ambulancia al Hospital Clínico, donde fue sometida a una revisión y, finalmente, pudo respirar aliviada cuando los médicos le dijeron que todo estaba bien, que no había ningún motivo para temer por su bebé. Sin embargo, más tarde empezó a sentir un fuerte dolor en la espalda, provocado por la fuerza que tuvo que hacer para agarrarse a la acera, lo que ayer le impidió acudir al trabajo.

Desde el hospital, Amaya y su madre fueron a la Policía Local para denunciar los hechos y encontraron una respuesta tibia de los agentes. «Me dijeron que me lo pensara bien mañana [por ayer], que me daban un formulario para que lo rellenara y lo entregara en el registro, y acto seguido me dijeron, ¡ay! se nos acabaron los formularios, pero no te preocupes, tienes seis meses de plazo...». Pero ella, con o sin formulario, presentará denuncia. Ayer puso el caso en manos de un abogado.

«Yo no pretendo acusar a nadie, mi única intención es que esto no vuelva a ocurrir, porque pude haberme matado, roto una pierna o perdido mi bebé... tuve mucha suerte», dice. Y añade: «Si en vez de caerme yo se cae un niño pequeño, muere ahogado porque lo hubiese arrastrado el agua tubería abajo».

Los vecinos, indignados

Bego Mera, propietaria del café bar Madasun, y Aurora León, de la frutería León, exponen su experiencia para corroborar las palabras de Amaya: «Desde que empezaron a construir el centro comercial As Cancelas, cada vez que hay un chaparrón salta la tapa; en octubre, un chico no la vio y llegó a meter una pierna dentro». Los vecinos creen que el Concello no ha hecho nada por solucionar el problema, lo que ha provocado una situación de grave riesgo. Aurora está indignada: «En una ocasión, yo llamé al Concello, vinieron unos hombres y lo único que hicieron fue poner unos conos en torno a la alcantarilla».

Pero nunca más. Bego y Aurora están hartas de colocar la pesada tapa en la alcantarilla cada vez que salta. Con frecuencia sale disparada varias decenas de metros y en una ocasión, cuenta Aurora, saltó a la altura del capó de un coche aparcado.

Los vecinos se preguntan si el Concello hará algo ahora o esperará a que alguien se mate.