«Esta pesadilla se va a acabar»

redacción / la voz

SANTIAGO

Alfonso Basterra tranquilizó a su exmujer, Rosario Porto, al entrar en a la cárcel, donde durmieron perfectamente tras la tensión acumulada durante toda la semana

29 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Alfonso Basterra y Rosario Porto llegaron a media tarde del viernes a la prisión coruñesa de Teixeiro desde los juzgados de Santiago de Compostela. Un furgón de la Guardia Civil los introdujo en el recinto del penal. Una vez dentro, ambos fueron derivados a sus correspondientes módulos, de hombres y de mujeres. Antes de separarse, él le dio a ella una caricia en la mejilla y le dijo: «Tranquila cariño, que pronto van a encontrar a los asesinos y esta pesadilla se va a acabar».

Siguiendo los protocolos habituales de prevención de suicidios en la entrada de nuevos reclusos, tanto Alfonso Basterra como Rosario Porto fueron destinados a los módulos de ingreso, en los que estuvieron vigilados por los funcionarios del penal coruñés. Aproximadamente cada dos horas se realizaba una ronda por las celdas en las que se encuentran los supuestos autores de la muerte de Asunta, la niña de origen chino cuyo cadáver apareció hace una semana en una pista forestal de Teo.

Esa vigilancia permitió saber que Alfonso y Rosario pasaron la primera noche tranquilos, ya que según algunas fuentes durmieron perfectamente pese a ser su primera noche en prisión, quizá por el cansancio acumulado. Las horas previas al encarcelamiento de los dos habían sido muy tensas en el juzgado. Y también los días anteriores habían dormido en los calabozos de la Guardia Civil, en el cuartel de Lonzas, en A Coruña, y fueron trasladados en diversas ocasiones en coche entre la ciudad herculina y Santiago para que estuvieran presentes en los registros efectuados en la casa familiar de Montouto, en el municipio de Teo, y en los pisos que Alfonso Basterra y Rosario Porto tienen en Santiago.