El CAI fue justo vencedor. Ganó el partido ante el Obradoiro porque salió a jugar con una mayor intensidad que el adversario. Los zaragozanos salieron a tope porque venían de tres derrotas seguidas. Eso le faltó al Obra.
El equipo de Moncho Fernández salió bien en el primer cuarto con un esperanzador 8-6. Pero un parcial de 11-0 puso al CAI con 17-8 y se rompió el partido. El CAI salió con una gran defensa por la necesidad que tenía de ganar, pues es un equipo con un presupuesto elevado y que no empezó bien la Liga. Jugaba en casa y estaba muy motivado. La afición le ayudó mucho.
El Obradoiro, con cuatro victorias, parecía no tener tanta motivación. Fue un querer y no poder. Sin duda, el desenlace del primer cuarto marcó el encuentro.
El Obradoiro estuvo muy mal en rebote ofensivo, con muchas pérdidas de balón. Por encima, Corbacho solo anotó tres puntos. Ya le conocen bien y fueron a por él.
El Obra mejoró tras el descanso, pero tampoco los árbitros le ayudaron mucho. El CAI mantuvo siempre una gran intensidad defensiva y los colegiados se lo permitieron. El Obra no se adaptó a este tipo de partido y a los constantes contactos de los zaragozanos. El Obra se salió de la pista con la defensa local. Ahora toca pensar en el siguiente encuentro, en el Murcia, y en la llegada de Hummel, que seguro ayudará bastante en las rotaciones, algo que le faltó al Obra en Zaragoza.