Vidas rotas al pie de la catedral

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Los soportales de Cervantes son el punto de reunión del grupo de toxicómanos e indigentes.
Los soportales de Cervantes son el punto de reunión del grupo de toxicómanos e indigentes. xoán a. soler< / span>

Quejas de comerciantes y vecinos por la presencia de toxicómanos

30 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿No tendrás un cigarrito?». Esa y el «¿y una monedita por ahí?» que acompaña inexorablemente al frecuente «no» del interpelado son sin duda las preguntas que con mayor frecuencia resuenan entre las seculares piedras de la plaza de Cervantes. Sus soportales, su fuente y su busto del autor de El Quijote son una de las estampas más hermosas y turísticas de Compostela, pero también un punto conflictivo en lo que a seguridad ciudadana se refiere por la presencia de un nutrido grupo de indigentes, la mayoría con problemas de alcohol y drogas, que tienen hartos a los comerciantes y vecinos de la zona.

«Es rara la semana en que no hay problemas», señala un trabajador de un establecimiento hostelero cercano. El último fue el 11 de septiembre, cuando una pelea entre dos toxicómanos en la Algalia de Arriba acabó con uno de ellos apuñalado en un hombro y el otro detenido.

El grupo de indigentes es numeroso. Muchas veces se juntan más de quince bajo los soportales del edificio que acoge el centro cultural de Novagalicia Banco. Allí les pasan las horas bebiendo cerveza y vino, haciendo sus trapicheos o simplemente esperando a que abran la cocina económica, que no está lejos, para ir a tomar un plato caliente. Otros prefieren pedir un bocadillo por los bares y ultramarinos de la zona, donde de tanto entrar a limosnear ya los conocen hasta por su nombre.

No siempre molestan, pero muchas veces discuten. Se pelean entre ellos. Se lanzan litronas. Se gritan. Se insultan a voces. Y, las menos veces, se agreden con la gravedad de un arma blanca de por medio. Pero incluso cuando no hay conflicto, originan molestias. Persiguen a turistas y transeúntes pidiéndoles dinero o cigarrillos con tanta insistencia que es imposible no sentirse acosado. Una actitud que ha provocado que los más eviten pasar cerca de ellos y que poquísimos sean los que se aventuran a caminar a cobijo de los fabulosos y anchos soportales de Cervantes.

La situación hace años que ocasiona conflictos y los comerciantes están hartos. Tras el último apuñalamiento, el gerente de la asociación Compostela Monumental manifestaba su hartazgo señalando que estaban «cansados de que los políticos nos digan que el tema no tiene solución». José Ángel Blanco reclama una mayor presencia policial que no se ha dejado notar a pesar de que el Concello la prometió. En más de dos horas en la plaza, tan solo pasó una patrulla de la Policía Local y ni tan siquiera se bajaron del coche. Los toxicómanos ni miraron para ellos.

El concejal de Seguridade Cidadá, Albino Vázquez, considera que se trata más de un problema de servicios sociales. De atender a unas personas a las que las drogas y el alcohol les rompieron la vida. Es cierto, pero también que a 300 metros de la catedral, en una ciudad como Santiago que vive del turismo, no es compatible que en un espacio tan transitado perdure sin solución este problema.

en directo en la plaza de cervantes