«Teño compañeiros que nunca deron un premio como este»

lorena franco bouza SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Gonzalo Iglesias

Raquel Martínez vendió 20 cupones del número 05037, muchos a vecinos

07 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

De vez en cuando y aunque parezca imposible entre tanta prima de riesgo que sube y tanta nómina que baja, incluso la crisis económica da una tregua. Y si no que se lo pregunten a los agraciados poseedores de uno de los veinte cupones de lotería de la ONCE que el viernes pasado fueron agraciados con 30.000 euros cada uno gracias a las generosas manos de Raquel Martínez Sanín, una joven que desde su punto de venta de lotería situado bajo los soportales del edificio de Correos de la calle del Franco ha conseguido traer un poco de alivio a más de una cuenta bancaria.

El número 05037 se transformó en 600.000 euros de aire fresco que volaron sobre Compostela, una noticia que, tal como reconoce Raquel, que lleva desde el año 2003 esperando a repartir suerte, es muy de agradecer en estos tiempos en los que lo que se lleva es ir cediendo centímetros a los agujeros del cinturón: «Estou moi contenta. É toda unha alegría porque é a primeira vez que dou un premio así. Entereime hoxe pola mañá que me chamou o xefe para dicirmo e 600.000 euros de golpe, en época de crise, son unha boa nova. Nos tempos que corren non están nada mal», afirma la vendedora.

Premios entre los vecinos

Lo que más le agrada es saber que mucha de la alegría que ha dado se queda en la zona, pues a pesar de tratarse de una zona de mucho tránsito de turistas confirma que «tocoulles a bastantes veciños da zona e tres polo menos son clientes habituais».

Algunos de los premiados ya se han pasado por la rúa do Franco para darle las gracias. Con eso se conforma, no pide nada más, acaso «a ver se teño máis venta. Debería, porque normalmente cando un dá un premio así soben as ventas», dice, confiada en que el boca-oreja tenga cierta repercusión.

Sin embargo, venda o no más cupones, la satisfacción de traer la suerte a sus vecinos es para ella suficiente motivación para seguir sentada a la intemperie, con su pequeña mesa y un simple taburete, ya que es consciente de que tentar a la diosa fortuna y obtener respuesta no es tan sencillo como parece. Por eso, en cierto modo, se considera una privilegiada entre sus compañeros de faena. «Non me podo queixar. Foi toda unha satisfacción porque teño compañeiros que levan toda a vida vendendo e nunca repartiron ningún premio», concluye mientras reparte ilusión entre la gente.

crónica la once reparte 600.000 euros