La hostelería afronta preocupada una Semana Santa que arrancó a medio gas
06 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Ni bajando los precios. Los hoteles de Santiago son entre un quince y un veinte por ciento más baratos que en Semana Santa del año pasado y, sin embargo, la ocupación rondaba ayer, de media, un escueto sesenta por ciento, por debajo del 65% que pronosticaba el sector.
El presidente de los hoteleros, José Manuel Otero, confiaba en un pequeño repunte desde hoy y hacia el fin de semana, pero lo decía con la boca pequeña. Cualquiera que se diese una vuelta ayer por la mañana por el casco histórico se podía dar cuenta de que no había, ni de lejos, el lleno de otras veces. Ni la Tuna Académica de la Facultad de Economía de Oporto, capaz de tocar Guantanamera con pandereta y contrabajo, conseguía apelotonar a su alrededor a más de dos docenas de turistas y peregrinos. Caras largas las de las vendedoras de recuerdos, que veían hacia las 11.30 cómo la clientela potencial no acababa de decidirse.
Por si el precio de la gasolina tocando techo y la crisis no fueran suficientes, en Compostela hacía frío. Y las larguísimas colas que se formaron en el peaje de Sigüeiro hacia las 13.30, más de dos kilómetros, fueron, en cierto modo una ilusión; realizado el pago, el grueso de los vehículos continuaron hacia la Galicia del sur, donde brillaba mucho más el sol.
«Temos un sistema aeroportuario neste país que non vale -decía José Manuel Otero- e así o turismo non vai a ningunha parte. Hai dous aeroportos con respiración asistida e a situación roza o ridículo».
Confirmaba también esa media de entre un quince y un veinte por ciento menos en el precio de las habitaciones que el año pasado y se mostraba preocupado por el descenso brutal de turismo procedente de Portugal, que todavía lo está pasando peor.
Entre la hostelería del Franco, malas caras. Aunque la ocupación era desigual hacia el mediodía, los restauradores dicen que ya no se puede cobrar menos. Los menús de ocho euros se popularizan y los responsables de los restaurantes ajustan al máximo para poder seguir ofreciendo el producto de la máxima calidad al menor precio posible. «Pero moita xente, xa o ves, trae o bocadillo. Entran, toman algo de beber, a tapa correspondente e marchan. E así non vai». El temor general es que el Camino de Santiago, que siempre ha sido una alternativa de bajo coste, lo sea cada vez más. Y hay quien se plantea si, en la tesitura actual, la población hostelera de la ciudad no estará sobredimensionada.
Los más optimistas confían en capear la crisis y en que volverán las vacas gordas. Pero es que ayer a las doce, en la catedral, no había más almas que las que se cuentan un lunes cualquiera. El Hostal de los Reyes Católicos mantiene el tirón. Ayer, de sus 137 habitaciones solo había veinticuatro libres. Y roza el lleno para el fin de semana. A ver si el sábado es sábado de gloria.
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Por si el precio
de la gasolina y
la crisis no fueran suficientes, además hizo frío