El baloncesto cuántico del Obra

M.G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

El método de Moncho Fernández obliga a los jugadores a leer el partido y tomar decisiones

21 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Antes del partido frente al Barcelona Ebi Ere apuntaba que interiorizar y manejar todas las claves del modelo de baloncesto que pretende Moncho Fernández requiere tiempo. A mediados de noviembre, Stephan Lasme indicaba en una entrevista que los jugadores nuevos en el equipo todavía estaban adaptándose a los sistemas. Hace poco más de un año, Richi Guillén, que trabajó a las órdenes del Alquimista de Pontepedriña, subrayaba que los colectivos del santiagués suelen dar lo mejor de sí mismos a partir del mes de febrero, porque almacenan una carga táctica notable y precisan un margen para cuajar.

Sin duda, lo que se podría denominar como el Método Moncho no tiene la complejidad de la mecánica cuántica pero sí exige un notable conocimiento del juego y obliga a los jugadores a tomar decisiones continuamente. Lo resume una de sus frases: «Quiero jugadores bravos e inteligentes, por este orden».

Bravura e inteligencia

La bravura es innegociable, porque si el equipo no presiona y aprieta pierde su identidad. La inteligencia tampoco admite discusión. Es indispensable para leer bien el partido y saber tomar las decisiones más adecuadas en cada escenario que se plantea.

Y hay otra clave: el colectivo está por encima de las individualidades, tiene que funcionar como un todo. La participación de los jugadores sin balón es decisiva, bien para ofrecer alternativas en ataque, bien atendiendo los ajustes y las ayudas en la retaguardia. A modo de ejemplo, si se produce una situación de dos contra uno en defensa, los otros tres deben estar muy pendientes y coordinados para cerrar vías de paso hacia el aro.

Precisamente, la coordinación es piedra angular del sistema. Si una pieza no cumple con su cometido, el engranaje chirría. Por contra, todos los jugadores son protagonistas y a ninguno se le prohíbe el atrevimiento siempre que sea razonado.

Entre los jugadores manejan una gama de señales acústicas de modo que en cuanto uno da la voz, los demás saben inmediatamente cómo tienen que desplegarse y lo que se espera de ellos.

La complejidad del Método Moncho remite a la abundancia de conceptos y situaciones que deben manejar los jugadores. Y no basta con memorizarlos, hay que entenderlos para una correcta utilización. Lo resumía perfectamente Andrés Rodríguez al comparar la manera de trabajar de Moncho Fernández y la de Dusko Ivanovic: «Te da todas las herramientas y tú tienes que saber cuándo y cómo utilizarlas».

AndrésRodríguez: «Te da herramientas y tú tienes que saber cuándo y cómo utilizarlas»