Asegura que nunca trabajó con un colectivo tan solidario y esforzado
14 mar 2012 . Actualizado a las 21:55 h.Tomás de Dios ya ha pasado página a la Copa y centra su atención en el partido del sábado frente al Carnicer. En junio acaba contrato y no quiere entrar todavía en el debate de su renovación. Dice que no toca ahora y que tampoco es una cuestión importante.
-¿Cuantas horas durmió anoche?
-Esta noche normal, de 0.30 a 7.
-Ya recuperó en el autobús, de vuelta de Logroño.
-Siempre llego al autobús con deuda de sueño y duermo con mucha facilidad.
-Pero en Logroño fue otra historia, mucha vela y poco sueño.
-Nos acostábamos sobre las cuatro y nos levantábamos con el grupo, a las 8.30. El día de la final fue distinto. Tanto Santi como Mon y Adri me entregaron toda la documentación hacia las 4.30-5. Y después me puse a ver nuestro partido de Liga de aquí con el Barça, porque no estaba convencido de lo que teníamos que hacer. Acabé a las 6.30 y a las 9 estábamos desayunando.
-¿Alguna vez ha trabajado con un grupo tan solidario y tan esforzado?
-Nunca. Para mí, el único imprescindible en este club es el presidente. Y después, lo más importante es la filosofía que se instauró en su día y que está teniendo continuidad. El secreto del trabajo del Lobelle está en la complicidad de los diferentes ámbitos, llámese ámbito psicológico, cuerpo médico, gerencia, plantilla, técnicos... Si ahora mismo le decimos a cualquiera que esté en la otra sala que se tiene que ir a Murcia a grabar un partido se iría y, además, con el sentimiento de hacer algo importante. Esa complicidad multidisciplinar no la he tenido en ningún sitio. Y es muy difícil de conseguir.
-En este Lobelle manda la geometría sobre la fantasía. ¿Cómo se puede expresar el talento en un fútbol sala en el que todo parece medido y controlado?
-Defendemos que el talento está en la práctica intensa del día a día. Entrenamos como jugamos. Cada jugador de esta plantilla está convencida de que mejora en el entrenamiento diario. Y luego está la exigencia del colectivo. Tenemos un colectivo excepcional. Llevamos desde enero viendo una progresión. En la propia final vi como estaba progresando Palmas en las pautas del juego, como progresaba Rubi en liderazgo desde la humildad, vi como progresaban Quintela y Barroso... Y nos basamos, sobre todo, en la exigencia colectiva. Si un compañero tiene su lado débil en la defensa del lado derecho, yo, como compañero tuyo que soy exigente y que quiero que mejores, te voy a atacar siempre por el lado derecho.
-¿Y a la hora de inventar?
-La puerta de la creatividad está siempre abierta. Aquí estaba el mago Alemao y ponía esa magia al servicio del colectivo. Ahora está la magia de Chaguinha, la fantasía de Hamza, la capacidad de Quintela para romper guiones... Pero siempre al servicio del colectivo. Encontrar ese equilibrio es lo ideal.
-El sábado el Carnicer y el martes el ElPozo en la Copa del Rey. ¿Aguantará el esfuerzo la maquinaria?
-Sin duda. Después bajaremos un poquito el nivel físico.
-¿A este equipo hay que motivarlo o la ambición le sale de un modo natural?
-Lo habitual es que en un colectivo de catorce estén convencidos de que con el trabajo se mejora siete u ocho. Pero que estén los catorce convencidos... Nunca lo había tenido. Siempre había alguno que pensaba que en los entrenamientos no había que ir al cien por cien, para llegar fresco al partido. Este equipo está convencido de que de lunes a viernes hay que ir al 110%.
-La última pregunta. Seguro que ya me ve venir.
-No.
-Acaba contrato.
-Nunca he hablado de estas cuestiones hasta que acaba la competición. No me parece importante. Como entrenador, pienso en el Carnicer. Ni siquiera me puedo permitir el lujo de pensar en el ElPozo.
-Pero una de las primeras cosas que planifica siempre el Lobelle es quién va a llevar el timón.
-Son temas que se tocan después de la Copa. El lunes se empezó. Pero vamos a jugar con el Carnicer y la eliminatoria con el ElPozo. Lo demás es secundario.
-Que le dice el cuerpo, ¿que va a seguir o que no?
-No voy a seguir hablando sobre este tema. Tras el último partido de Liga, cuando no interfiera ni distraiga, ya se hablará de mi continuidad.
«Cuando acabe la Liga, cuando no distraiga, ya se hablará de mi continuidad»