El alero antepone el colectivo: «Lo importante son los triunfos»
24 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El baloncesto, muy dado a hacer sitio a los anglicismos, ha incorporado la expresión on fire aplicada a jugadores que atraviesan un gran momento de juego. Una traducción más coloquial y castiza sería «estar enchufado». Y a la vista de los datos de las dos últimas jornadas, uno de los protagonistas de la Liga Endesa que encaja en esa marco es Alberto Corbacho. Ante el Unicaja anotó 17 puntos, incluido un triple más adicional que hizo mucho daño a los andaluces. Frente al Baskonia se fue a los 18 y cerró el partido con un tapón demoledor en la prórroga.
El alero mallorquín es de los que no cambia ni el discurso ni la manera de jugar, apegado siempre a la misma naturalidad. Relativiza las dos circunstancias: «Es cierto que me estoy encontrando muy bien, ayudando al equipo. Después de la lesión me costó arrancar y coger la forma. Pero llegó el momento. Contra Málaga y Vitoria me notaba muy bien. Moncho confió en mi y las cosas salieron bien. Pero lo importante son los triunfos».
Tapón e instinto
Respecto al tapón, reconoce que no lleva la cuenta de cuantos habrá puesto, pero calcula que «no muchos más de cinco». El que le asestó a Oleson, como un rejón, está ya tatuado entre las grandes instantáneas de la temporada. Lo explica como cuando habla sobre su estado de forma: «Fue una jugada que surgió así y salió bien. Lo vi cerca y me arriesgué. Mucha gente me ha comentado que estuve un poco loco. No sé, en ese momento lo entendí así y salió bien. Son segundos en los que tienes que decidir. Lo vi cerca y no lo dudé».
La sorpresa se la llevó Oleson, que no lo vio venir por la retaguardia. «Es normal -explica Corbacho- porque bastante tenía con intentar evitar a Stephan Lasme, que estaba delante. Lo importante fue conseguir la victoria en Sar, con mucha gente disfrutando».
Tiro en movimiento o parado
El alero destila la misma cordialidad y naturalidad al tratar cuestiones que no tienen tanto que ver con la lógica o la inspiración. Se le pregunta si se siente más cómodo cuando tira saliendo de los bloqueos, a veces casi cayéndose, que cuando puede frenar y clavar los pies por detrás de la línea de 6,75. Y responde sonriendo: «No lo sé. Son situaciones de juego que no controlo. Estoy cómodo en las dos. Saliendo del bloqueo, al ir todo más rápido, es más difícil equilibrar. Y es verdad, estoy fallando más cuando me quedo solo. Cuando tomo las decisiones lo hago siempre pensando en que voy a acertar. A lo mejor es que lo veo más fácil y me desconecto. No lo sé».
Pero no se obsesiona, porque el tiro es algo que le sale de manera natural. Y le da igual el minuto uno que el cuarenta.
Al analizar el resurgir del equipo en las dos últimas jornadas, Corbacho apunta al plano anímico: «No sabría decir, pero creo que hemos conseguido cambiar el chip negativo de las derrotas. Necesitábamos una victoria lo antes posible. Se logró en Málaga. El equipo estuvo muy serio, muy bien los cuarenta minutos, con paciencia, moviendo la pelota. Es el reflejo de toda la temporada pero esta vez con el fruto de la victoria Y después, aquí, pudimos disfrutar de otra de esas mañanas mágicas con un gran partido frente al Baskonia».