fallo de principiante

La Voz

SANTIAGO

Tiene 48 años, una carrera brillante y una reputación, hasta el pasado lunes, intachable. El dimisionario presidente del Banco Nacional de Suiza no ha podido demostrar que no conociera una controvertida operación monetaria realizada por su mujer en agosto del año pasado y no le ha quedado más remedio que apartarse para evitar que el prestigio del instituto emisor del franco suizo resultase seriamente dañado. Sus más allegados colaboradores y todos aquellos que han seguido su trayectoria destacan su talento, casi innato, por la destreza que siempre ha demostrado para moverse en medio del intrincado mundo de las finanzas y que, a la postre, le ha proporcionado una ingente fortuna personal.

El desliz de Kashya Hildebrand -una estadounidense de origen pakistaní que conoció a Philipp cuando coincidieron en Moore Capital, donde ejercía de bróker- ha salido muy caro. Su esposa, con la que tiene una hija de 11 años, adquirió 500.000 dólares unas semanas antes de que el banco central helvético estableciera un cambio fijo entre el franco suizo y la divisa estadounidense para poner fin a la escalada de la moneda helvética (un refugio por la inestabilidad de los mercados), lo que provocó la revalorización del billete verde y con ello una plusvalía para la pareja de 175.000 francos suizos, tras la venta del paquete de divisas el pasado octubre.

Kashya rescataba sus dotes como operadora financiera, ¿quizás por casualidad?, pues desde hace años se dedicaba a promocionar a artistas emergentes de países asiáticos desde la galería de arte que abrió en Ginebra. La deslealtad de un empleado (curiosamente ha sido despedido) del banco Sarasin -desde el que se materializó la operación-, que robó la información para entregársela al líder del partido de ultraderecha UDC Christoph Blocher, destapó el caso.

Resulta cuando menos sorprendente que un profesional de la talla de Hildebrand haya caído en una trampa que a primera vista parece de principiante. No coincide con la concepción de privilegiada inteligencia que de él se tiene, capaz de distinguirse del resto por su perfecto conocimiento de los mercados y su habilidad para enmarcar al corazón financiero de Europa con el G-20 y los foros internacionales de mayor prestigio.

Esta mancha en su acreditado expediente resultará sin duda difícil de borrar, si bien su precipitada salida del banco, del que ostentaba la presidencia desde hace dos años, no le privará de seguir percibiendo sus emolumentos como hasta ahora en los próximos doce meses, siguiendo las directrices que establece el reglamento del instituto emisor.

Hildebrand deberá recomponer una carrera que inició en EE.?UU., después de formarse en las Universidades de Toronto, Oxford y Harvard, y desarrollar su talento profesional en Moore Capital para dar el salto al banco privado Vontobel, ya en su país natal, e ir progresando hasta colarse en el equipo directivo del BNS con apenas 40 años. Desde entonces, este aficionado a la natación en su juventud iría escalando peldaños a zancadas hasta hacerse primero con la vicepresidencia (2007) y tres años más tarde con el control absoluto de uno de los diez bancos centrales más importantes del mundo. Las horas amargas que le habrá causado su salida del BNS quedarán resarcidas con el satisfactorio balance con el que cerrará el banco el ejercicio del 2011: un beneficio de 13.000 millones de francos suizos gracias en gran medida a las ganancias obtenidas a través de sus reservas de oro y divisas; sin duda, producto de su gestión.

abraldes | http://corneliusabraldes.blogspot.com

.