Valientes

La Voz

SANTIAGO

Santiago no reflexionó sobre la desfeita del Ensanche hasta bien entrados los 80. Entonces llegaron las primeras reformas de calles y se habló de humanización, algo que en realidad consistió en poner a unos arbolitos a respirar el humo de los coches. La segunda oleada llegó con los párkings subterráneos y más recientemente con el cuestionado Plan E, para el que sobraron millones, bolardos absurdos y bordillos asesinos y faltó valentía para peatonalizar.