Aunque hay quien asegura que se escucharon dos explosiones, todo indica que fue una sola (localizada en el área de procesado del secadero) la que dañó parte de las instalaciones de Finsa. La onda de presión arrasó con lo que encontró de frente, pero por fortuna no había ninguna persona a su alcance, ya que si fuese así habría que hablar de consecuencias posiblemente fatales. «Para nós a explosión entrañaba máis risco para a xente que para as máquinas», indican representantes de Finsa.
La onda expansiva dañó muros, cristales, tabiques, tuberías, conducciones, instalaciones eléctricas y otros elementos. Pero no máquinas. «A primeira vista os danos non son moi significativos, xa que é cousa máis de instalacións que de maquinaria», señala Finsa. También los bomberos, por lo que observaron, tienen la impresión de que los desperfectos no son mayores. No obstante, la empresa revisará uno a uno los elementos dañados para sacar una conclusión definitiva. Asimismo, intentará averiguar el origen del siniestro, ayer aún desconocido.
Las llamas que se originaron en las dependencias afectadas se vieron acrecentadas por el depósito de serrín, que extendió el fuego. Sin embargo, los bomberos controlaron bien el incendio, que no alcanzó mayores proporciones. El daño lo originó realmente la onda expansiva.
La enorme dimensión y complejidad de las instalaciones, que además acumulan productos favorables a la la acción de las llamas, es en general un factor negativo. «A factoría é enorme e hai ferros por todos os lados», dicen los bomberos. Pero Finsa cuenta con unas brigadas internas bien organizadas que controlan las instalaciones, conocen las zonas de riesgo y actúan de inmediato cuando existe un percance. Ayer ofrecieron la primera respuesta al siniestro antes de que llegaran los bomberos. Claro está, los medios del cuerpo de extinción son mayores y decisivos.
Finsa aclara que en una industria de este tipo todas las cautelas son pocas, pero las instalaciones cuentan con unas «sofisticadas medidas de seguridade» que eliminan muchos riesgos. La garantía, como se ha visto, nunca es total, aunque «teóricamente o que acaba de pasar non podía pasar». De todos modos, el siniestro de ayer fue, para la empresa, «máis aparatoso que outra cousa».