La sala incorpora manuales históricos y cientos de obras de literatura como legado de los Padres Pasionistas
28 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los vecinos de Melide siempre tendrán presentes a los Padres Pasionistas y no solo por los recuerdos que a cada quien le evoquen los dos cedros centenarios que flanquean el acceso a la residencia de ancianos, que se levantó, a principios de los 90, tras derribarse el antiguo convento de la congregación religiosa.
Operaciones urbanísticas a un lado, las nuevas dependencias conventuales que, entonces, se construyeron en una finca anexa a la que hoy alberga el geriátrico cerrarán sus puertas en cuestión de meses y, con ello, se echará el cerrojo a un capítulo de la historia local, del que, sin embargo, quedará siempre constancia en una estancia reservada en la biblioteca pública Xosé Vázquez Pintor. Porque un lugar destacado en una sala que está previsto habilitar es el que ocuparán los fondos que los Padres Pasionistas de Melide decidieron donar a la biblioteca municipal, que se ampliará, así, con colecciones «moi amplas e, polo seu valor, moi apetecibles para calquera biblioteca», afirma la responsable del servicio, Ánxela López.
Manuales de geografía, historia, arte y de toda temática posible, y cientos de ejemplares de obras y autores de referencia en la literatura universal, española y gallega de todos los tiempos conforman los fondos que, tras un arduo proceso de selección realizado por la bibliotecaria, incorporará a su catálogo la sala de lectura y préstamos de Melide.
La obra completa del novelista francés Balzac, «editada en tomos de luxo», la de Valle-Inclán o la de Neruda son solo tres ejemplos de los volúmenes que se sumarán a las estanterías de la biblioteca de Melide gracias a un gesto de incalculable valor por el altruismo que lo caracteriza y por el significado que la donación tiene para, al menos, uno de los benefactores.
«Houbo libros que tiven a sensación de estar roubando, pero el non quixo quedarse con nada do que eu creía que tiña quedarse ao entender que para el significaban o seu obxecto máis prezado», cuenta Ánxela López. En sus palabras hace alusión a Rosendo, porque así siempre se le ha llamado, y es su deseo que así se mantenga, a uno de los dos padres pasionistas que todavía residen en el convento de la congregación en Melide.
El legado que acumuló este religioso a lo largo de sus veinte años como profesor de Lengua y Literatura Española en el instituto de secundaria de Melide enriqueció, en su día, la biblioteca del convento y ahora hará los propio con la municipal. «El mesmo foi o primeiro servizo de préstamo de libros en Melide», destaca la bibliotecaria, que solo, así, explica, que «de todas as obras de escritores españois, clásicos e contemporáneos, hai, a maiores, exemplares de bolsillo que mercaba para poder prestar aos seus alumnos».