La noche siempre reserva alguna sorpresa. La chica de la imagen que aparece colgada por los pies de una enorme lámpara es un acróbata portuguesa que se convirtió en la gran atracción de la inauguración de My, un nuevo local de la familia Diz, los propietarios del Dux de Sanxenxo y A Coruña, entre otros negocios nocturnos. Este último lo abrieron en Los Cantones Village de A Coruña, al lado del otro que ya gestionan desde diciembre. Sirvieron cócteles de distintos sabores y colores, desde uno de vodka de color Viagra hasta otro de color fresa. Y, mientras tanto, la chica sirviendo copas en tan complicada postura. Estuvo colgada un rato largo y, además de hacer equilibrios para no derramar el espumoso, tuvo que hacerlos para que el top no dejase al descubierto sus encantos. Los invitados no perdían detalle. Lo que hacen algunos por un sorbito de champán. En la amplia terraza sobre el puerto charlé con Luis Miguel y José Diz y con su padre, que no faltó a la cita; y con Enrique Pena, gerente del complejo de ocio, y su mujer Belén Sueiro. Me contaron que la noche del Silgar todavía está un poco apagada y que el negocio se resiente porque «faltan los madrileños». En realidad los de Madrid ya están aquí, pero lo que falta es temperatura. Es como el caso de los bonitos que esta semana contaba La Voz. Dicen los pescadores que, como el mar está a 16 grados, los pescados se quedan en el fondo y no vale la pena salir a faenar. Pues con los madrileños igual, en cuanto suba el termómetro aparecen.
De sardiñada
Estamos en vacaciones y empiezan a verse por Galicia rostros conocidos. Lo normal es encontrárselos en playas, terrazas o locales nocturnos. Pero lo que es menos habitual es toparse en un cámping de Portosín a José Manuel Soto, el cantante que marcó época con la canción Por ella, y a uno de Los Morancos, César Cadaval. Y lo que todavía resulta más sorprendente es que me los encontré preparando unas sardinas en compañía de amigos gallegos. Seguro que fue un día inolvidable para ellos. José Manuel contó que hizo el Camino de Santiago por la Ruta de la Plata acompañado por su hijo Jaime y tardó 13 días en llegar a Santiago. No es la primera vez que el cantante se deja seducir por la ruta compostelana. Allí lo esperaba David Gaciño, sonense gerente del Centro Hípico Montemuíño que le preparó una comida campestre a base de percebes y pulpo, además de las susodichas sardinas. No se lo quiso perder otro amigo, el de los Morancos, que, eso sí, se desplazó a Galicia en avión. «Mi apellido es gallego y me lo paso muy bien aquí. Esta tierra hay que conocerla. Tiene muchas cosas más allá del marisco y del Camino de Santiago», comenta el humorista, del que recuerdo que, cuando hace unos meses vino a actuar a Galicia con su hermano, ya me contó lo del origen gallego. Soto y Cadaval aprovecharon el viaje para, entre plato y sorbo, conocer las rías de Muros-Noia y la de Arousa. Ya ven, los famosos se sienten atraídos por una sardiñada tradicional y a los de aquí nos sorprenden con una chica colgada de una lámpara. Y todo por un sorbito de champán veraniego.