Universo diminuto

La Voz

SANTIAGO

Probablemente las bacterias fueron los primeros seres vivos que aparecieron en la Tierra. Se encuentran en prácticamente cualquier rincón del planeta, gracias a su versátil metabolismo que les permite aprovechar una amplia variedad de fuentes de materia y energía.

Es frecuente asociarlos a enfermedades, pero forman un mundo de seres minúsculos que aportan un buen número de beneficios a la naturaleza y a nuestras propias vidas. Algunas intervienen en la descomposición de la materia orgánica, permitiendo que los nutrientes esenciales se reciclen. En la industria se emplean en la producción de muchos alimentos, como el yogur, el queso o el vino. Otras se utilizan como instrumento de laboratorio, para la producción de medicamentos, por ejemplo. En nuestro cuerpo viven microbios potencialmente patógenos bajo el control del sistema inmune, pero nuestra supervivencia depende de la existencia de muchos otros.