Ver, oír, pero sobre todo tocar

Las pantallas táctiles llegaron hace una década pero ahora parecen inseparables de los móviles


El primer teléfono Nokia equipado con una pantalla que se podía accionar directamente sin teclas salió a la venta en el año 2004. Entonces no había ningún otro móvil en el mercado español con estas características aunque sí alguna PDA con pantalla en blanco y negro. Pero aquel modelo 7710 no tuvo el éxito que la compañía esperaba. Los usuarios estaban habituados a los botones y no demandaban un cambio de hábitos para un aparato que utilizaban casi exclusivamente para llamar y recibir llamadas y mensajes de texto. Tuvieron que pasar cuatro años para que llegara el siguiente dispositivo de la firma europea con pantalla táctil. En el 2008, Nokia lanzó el modelo 5800. Un año antes ya había desembarcado el iPhone, el dispositivo estrella de Apple que consiguió instaurar definitivamente la moda táctil. El de Apple tuvo un éxito desorbitado y el resto de las compañías apostaron por diseñar modelos con las mismas funcionalidades pero que estuvieran al alcance de todos los bolsillos.

Hoy en día, la mayoría de los jóvenes no conciben un móvil sin pantalla táctil y esta característica es la determinante a la hora de cambiar de dispositivo, según el último observatorio de tendencias hecho por Nokia.

Al principio, los fabricantes apostaron por una tecnología resistiva para prescindir del teclado. Estas pantallas no respondían a los toques directos con el dedo, sino que funcionaba mediante un puntero o la  propia uña. Pero cuando Apple presentó su iPhone, llegó un modelo que solo respondía a los estímulos de la yema de los dedos. La tecnología capacitiva había sido rechazada por otros fabricantes, como Nokia, por ser menos resistente a los golpes; es más, una de las principales críticas que tuvo el iPhone en su primer año de vida fue precisamente su fragilidad. Además, la marca finlandesa corroboró que muchos usuarios se habían acostumbrado a usar el lápiz (o incluso la uña, en el caso del público femenino) para interactuar con su dispositivo. Con el tiempo, las pantallas capacitivas se hicieron más resistentes y mejoraba la calidad de imagen. El puntero ya ha desaparecido de los nuevos modelos pero aún hay usuarios que lo echan de menos.

Para aquellos más tradicionales, varias marcas optan ahora por modelos que combinan teclado oculto bajo la pantalla.

Y esta parece ser inteligente: el visualizador del iPhone se apaga cuando el aparato se aproxima a la cara, para evitar que se pulse accidentalmente cuando se habla, ajusta el brillo en función de la luz y detecta la orientación del dispositivo para presentar  contenidos en la posición correcta. Todo esto es bastante novedoso y, si embargo, muchos usuarios lo tienen asimilado perfectamente, de la misma manera que acercan o alejan sus dedos pulgar e índice para ampliar una imagen guardada en su teléfono.

Las pantallas táctiles han llegado para quedarse. En los smartphones prevalecerán, aunque muchos fabricantes conservarán un teclado por debajo. Y en reproductores, tabletas, ordenadores y consolas se podrá ver, oír y sentir cualquier contenido. Pero todo con el sentido del tacto.

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