El pasado sábado 7 de mayo tuvo lugar en A Coruña la decimosexta edición del Día de la Ciencia en la Calle.
11 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El sábado pasado tuvo lugar en A Coruña la decimosexta edición del Día de la Ciencia en la Calle, organizada por la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Miles de ciudadanos comprobaron directamente cuáles son los conocimientos científicos de los escolares de hoy, porque fueron precisamente los propios alumnos los que actuaron en esta ocasión como profesores y como divulgadores de su saber en los campos de la física, la química, la tecnología, las matemáticas, la biología o la geología.
Y lo hicieron a pecho descubierto, mostrando una y otra vez cómo se consigue que un líquido adopte forma esférica, cómo se fabrica un cohete de agua, cómo interactuar con el sistema periódico, cómo freír un huevo con energía solar o cómo reconocer los árboles del parque de Santa Margarita, el lugar en el que se desarrollaron las mil y una actividades. Nunca la ciudad de A Coruña vio juntos a tantos profesores de ciencias, a tantos periodistas o presentadores de televisión: 800 escolares asumieron este papel el sábado y se convirtieron así en los mejores aliados para divulgar el saber científico.
LO QUE HAY QUE APRENDER
Aquello de «hoy las ciencias avanzan que es una barbaridad» debió de preocupar mucho a nuestros abuelos, porque incluso lo cantaban. También era una preocupación de algunas comunidades científicas temerosas de que lo que se enseñaba en las escuelas carecía del rigor o de la experimentación necesarias propias del método científico. Hace exactamente 140 años, el 30 de marzo de 1871, la revista Nature publicaba un informe, elaborado por una comisión de expertos a requerimiento de la reina Victoria de Inglaterra, en el que se afirmaba que el sistema de enseñanza de las ciencias mejoraría notablemente si los profesores recibiesen una formación práctica en ciencias elementales.
La comisión reconocía que esa formación ya se había impartido en algunos sitios y se habían logrado resultados excelentes, aunque en ámbitos muy limitados. Por eso proponen que este tipo de formación llegue a muchos profesores a través de la Science School.
EL LEGISLADOR
A lo largo de las últimas semanas, el pleno del Senado debatió el proyecto de una nueva Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. El proyecto de ley, aprobado en abril por el Congreso de los Diputados, incluye un novedoso artículo que tiene mucho que ver con las ideas y las prácticas promovidas desde el primer número de La Voz de la Escuela, y que le debemos al notable equipo de científicos y divulgadores de la ciencia que nos acompaña desde el primer número. El artículo 38 de la nueva ley habla de la cultura científica y tecnológica y propone que las Administraciones públicas fomenten las actividades para mejorarlas en la sociedad a través de la educación, la formación y la divulgación, con el fin de que todos puedan tener criterio sobre las modificaciones que tienen lugar en su entorno natural y tecnológico. Para fomentar la divulgación se apoyará a las instituciones, mediante la promoción e incentivación de la actividad de museos, planetarios y centros divulgativos de la ciencia. Y un objetivo final que imaginamos de gran trascendencia: incluir la cultura científica, tecnológica y de innovación como eje transversal en todo el sistema educativo.
Lo dicho, felicidades a los jóvenes divulgadores que han revolucionado por un día A Coruña con su Día de la Ciencia en la Calle, a la Asociación de Amigos y a los museos que los aúpan y a los profes a quienes les mueve la vieja teoría de que solo se aprende lo que se hace: sus alumnos son un buen ejemplo.