Sar acepta el órdago del Murcia

Las peñas otorgan al partido rango de final y se volcarán


SANTIAGO / LA VOZ

«Es un partido especial». Así calificó Moncho Fernández la cita que les espera mañana al Obradoiro Blusens Monbus y al C.B. Murcia a partir de las 21 horas en el Multiusos de Sar. La afición lo sabe, y las peñas van un paso más. Es el partido que decide el liderato y quien va a depender de sí mismo en los cinco encuentros que restarán para conseguir el ascenso directo.

No habrá una liturgia recargada, muy distinta a la de otras jornadas. Pero el lleno, sin grada supletoria, está prácticamente garantizado. Y el ambiente, más. El Obradoiro puede recuperar el primer puesto y, en ese empeño, cuenta, por descontado, con el aliento de la grada. Ayer ya solo quedaban a la venta seiscientas entradas. Todo apunta a que se colgará el cartel de completo.

La peña All Sar, con algo más de ochenta integrantes registrados, es también la más heterogénea en el abanico de edades. El más joven tiene dos años y el mayor apenas sobrepasa los sesenta. Acoge seguidores que ya vivieron en primera persona los partidos del viejo pabellón de Sar y aficionados que se han enganchado al Obradoiro del resurgimiento.

Punto de inflexión

Marcos Castiñeiras, en representación de la peña, es de los que opina que la contienda de mañana es «el partido», porque si el Murcia gana será muy difícil que ceda su ventaja en los choques que restan.

Reconoce que la semana se vive de una forma distinta. Es mayor el cosquilleo. Al fin y al cabo, la batalla se plantea como algo muy parecido a una final. «Estos días -apunta- estamos dándole vueltas a la posibilidad de hacer algo nuevo, quizás una pancarta específica. Algo se nos ocurrirá». Lo que no admite debates ni dudas es la entrega y el empuje. La excitación que se va acumulando en los días previos se dejará sentir en el pabellón.

La peña Zona Norte es la más bulliciosa. Se nota el sello de la mayoría, veinteañeros que en muchos casos conocieron los orígenes del Obradoiro por sus padres y que se han incorporado con la fe del carbonero a la nueva etapa. Agrupa a medio centenar de seguidores que pagan su cuota anualmente.

Kike Montero es uno de los fijos de Zona Norte en cada partido. No rehúye la importancia de lo que está en juego: «Es el partido que nos descartaría para el ascenso directo o que nos puede meter en ese objetivo. Pero no se puede olvidar uno de los demás y obsesionarse con este. Quedan salidas complicadas. Ojo con La Palma o Burgos».

Bombos y banderas

Con ocasión de la Copa Príncipe, la peña preparó un gran tifo. Esta vez quiere optar por alguna otra fórmula para ambientar el encuentro, que complemente el sonido de los bombos y el ondear de las banderas.

La peña Eskornabois remite a una treintena de aficionados del municipio de A Baña. De alguna manera, podría decirse que nació por brote espontáneo, a fuerza de coincidir en los partidos. Escogieron el nombre para recuperar el que en los años ochenta llevaba un equipo de la zona, alguno de cuyos integrantes es ahora espectador e hincha del Obradoiro.

César Ramos, que ya era socio con seis años y que ahora, con veintinueve, puede disfrutar de las vivencias recuperadas tras dos décadas de lucha judicial, es uno de los integrantes de la peña, al propio tiempo uno de los más activos. Encuadra el partido en la categoría de los de «todo o nada. Se puede ganar, sabiendo que el Murcia es un equipazo». Los eskornabois empezarán a vivir el choque en grupo hacia las seis. Y confían en añadir la celebración hacia las once de la noche.

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