Xunta, cerveceros y la Sociedad Española de Ginecología se han unido en una campaña para fomentar hábitos saludables en el embarazo. Pérez-Mendaña, presidente de la sociedad gallega de ginecología, aconseja alimentación equilibrada y, eso si, ni alcohol ni tabaco.
¿Debe cambiar la alimentación?
La alimentación que debe hacer una embarazada es completa, variada y no excesiva. Debe comer de todo pero con matices, en general tomar más fruta, verdura, legumbre, arroz y pastas; y disminuir grasas y dulces. Por lo menos uno o dos huevos a la semana y debe tomar pescado. Y al menos medio litro de leche o el equivalente en lácteos.
Cuando una mujer se queda embarazada enseguida surgen consejos de alimentos sobre qué debe o no debe tomar.
Eso son tonterías. La alimentación que se recomienda a las embarazadas es la dieta equilibrada, lo que ocurre es que a partir de la semana veinte deben incrementar la cantidad de calorías, un 10% más. Fisiológicamente las mujeres ya lo saben.
La campaña pretende que si a una embarazada le apetece una cerveza, la consuma sin alcohol, ¿está totalmente desaconsejado durante el embarazo?
Totalmente. Los efectos que puede producir el alcohol sobre el feto y el recién nacido se conocen desde el siglo XIX. Se sabe que el alcohol etílico es una sustancia capaz de producir daños al feto, con la circunstancia especial además de que se pueden prevenir evitándolos. El etanol es una molécula muy pequeña que atraviesa la membrana placentaria con gran facilidad, con el enorme agravante de que el feto metaboliza muy mal el alcohol, de tal forma que permanece mucho tiempo en los tejidos y órganos fetales en proceso de desarrollo y maduración. Las consecuencias son terroríficas para el feto. A más dosis los efectos son más graves. A finales de los años 60 se describió el síndrome de alcohol fetal que se caracteriza por retraso intelectual, alteraciones de la conducta, labio superior muy ancho, párpados cortitos, ojos más pequeños y una gran posibilidad de malformaciones cardíacas. Un consumo de dos copas a la semana incrementa el riesgo de aborto espontáneo en un 50%. No se sabe la cantidad mínima de alcohol que no es perjudicial, con lo cual tenemos que decir que la mujer embarazada no puede tomar alcohol, ni la que está en expectativa de quedarse.
¿Cómo está influyendo en los embarazos el retraso de la maternidad?
Biológicamente la edad óptima se estima entre los 19 y los 35, eso no quiere decir que no se puedan tener resultados fantásticos después, pero no cabe duda de que los riesgos aumentan.