04 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.
Las mediciones a locales denunciados, las noches lluviosas y apáticas, el Plan Bolonia y sus exigentes calendarios de exámenes, el botellón del Campus Vida y sobre todo la crisis han hecho más por aplacar las quejas por ruidos en las calles de Santiago que la norma sobre zonas saturadas. Si todos cumpliesen los límites establecidos no habría motivo para una segunda norma, ¿no?