Coincidiendo con la colocación de la cruz en el altar papal, el escultor cambadés presenta una pieza espectacular, «Árbol caído», en la galería de A Conga
30 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Un árbol centenario derribado por una tormenta es el punto de partida de la espectacular obra que presenta Manolo Paz en Factoría Compostela. El escultor cambadés hace un doblete en Santiago de relevantes dimensiones (y no solo por el tamaño de las piezas), al coincidir esta exposición en la galería de la rúa da Conga, Árbol caído , con la colocación hace un par de días de la obra de granito que realizó para el altar que se construye en el Obradoiro para la celebración litúrgica que protagoniza el Papa el próximo día 6.
Entre la cruz de piedra y este árbol caído hay un diferencia de materia y de concepción, pero no de concepto. Son de Manolo Paz, que en el caso de Factoría crea, a partir de la materia informe y anárquica, y lleva a cabo una reflexión formal «que mimetiza el lenguaje con que durante décadas ha dado vida a colosales masas de granito» como señala la galerista Concha Fontenla. Porque en esta pieza su intervención se limita a reelaborar lo que ha hecho la naturaleza, o lo que es lo mismo, a reciclar las consecuencias de su acción devastadora.
El artista gallego comparte espacio con el alemán residente en España Thomas Nölle, que muestra en Caminos de Luz (Way of light) , una exquisita serie de fotografías que forman parte de un proyecto dedicado al Camino de Santiago, una producción que combina la investigación de las potencialidades de la luz y la construcción de la imagen en articulación con el movimiento, y la exploración del universo como un todo.