Lo barato es caro

La Voz

SANTIAGO

Antes o después era evidente que Ryanair iba a venir a Galicia a forzar la máquina, como ya hizo en otras ciudades europeas. La Xunta tendrá que negociar con inteligencia, sin localismos, sin tirar la casa por la ventana y conociendo una realidad: o se crece con O'Leary o se va en picado. Sus exigencias pueden ser caras, pero ver una terminal de 180 millones de euros vacía sería carísimo.