La Festa dos Botes de Arzúa recupera ritos paganos e irónicos en una celebración dedicada a los jóvenes.
06 ago 2010 . Actualizado a las 18:11 h.A la vuelta de la esquina están los tres días más esperados del año por los jóvenes de Arzúa, que, generación tras generación, reservan para el segundo fin de semana de agosto la que es su fiesta por excelencia, la de Os Botes.
La cita, de carácter pagano y espíritu irónico, conmemorará los próximos viernes, sábado y domingo su vigésimo octavo aniversario con un programa festivo confeccionado por gente joven y para gente joven.
Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, pero, además, lo comparten con la marea de visitantes que se desplazan a la localidad, atraídos por un cartel musical que se presenta como principal reclamo.
Los grupos Def Con Dos, Miguel Costas y Aterazión del Orden serán el plato fuerte de la Festa dos Botes, aunque para empaparse con la propuesta alternativa que ofrecen desde el escenario con letras comprometidas envueltas por vibrantes acordes habrá que esperar a la jornada del sábado, que será cuando ofrezcan tres conciertos a los que el público podrá acceder de manera gratuita a partir de las diez y media de la noche.
Ese día caldearán el ambiente por las calles la banda de gaitas de Castro Curbín y los Gaiteiros de Arzúa.
Pero la Festa dos Botes dará comienzo mañana con el tradicional pregón de bienvenida y chupinazo a cargo de la comisión organizadora. La mascota de la fiesta, conocida como Cutinocho, tampoco fallará a la cita y desfilará en procesión por la localidad, acompañada por los gaiteiros de Castro Curbín.
No menos esperado será el bautizado como Xogo da Moca, una adaptación etílica del tradicional juego de la Oca en el que los participantes confían a la suerte su periplo por los bares y locales de copas de Arzúa.
Charangas y juegos populares como el popular lanzamiento de pucheros, además de una comida campestre en el área recreativa de Ribadiso, componen la traca final de la Festa dos Bostes, que se presentará madrugadora en su jornada de clausura.
El estruendo de la Charanga Mekanika empezará a sonar a los ocho de la mañana del domingo para espabilar a los que se atrevan a dormir un poco.