La inclusión de varios conciertos organizados por la Sociedade de Xestión do Xacobeo en el programa de las fiestas del Apóstol, como si fuese iniciativa municipal, ha causado cierto malestar en el seno de la entidad autonómica. Esta cree que el Concello se ha aprovechado de su trabajo para configurar sin costes económicos un buen cartel festivo en los festejos.
En el programa del Apóstolo 2010 figuran actuaciones de artistas renombrados como Elvis Costello, Diana Krall, Mark Knopfler o Jean Michel Jarre, entre otros, resultado de la gestión y financiación de la Consellería de Cultura.
También en Raxoi han surgido voces disconformes con la actitud del departamento municipal de Festexos, y concretamente de la oposición. El concejal Ángel Currás, recurriendo a términos biológicos, califica la actitud del Ayuntamiento de «comensalista», en alusión a los organismos que «buscan refugio en otros para no ser depredados». Subraya el edil que el programa del Concello es «vulgar», como los del 2008 o del 2006, «y lo que le da valor son los conciertos del Xacobeo».
No critica Currás el hecho de que los espectáculos aparezcan en la programación municipal, sino que figure el Ayuntamiento y al lado el logotipo del Xacobeo, sin el nombre de la Sociedade, como si fuesen organizados por el Concello en el marco del Xacobeo (dato recordado por el distintivo). Incluso en el muro lateral escenario de las actuaciones se muestra el mismo logotipo y arriba la palabra Concello sin alusión a la Sociedad del Xacobeo o la Xunta. «Es una apropiación descarada de lo que hacen otros», asegura.
En los propios fuegos del Apóstol divisa Ángel Currás un agravio hacia la Administración autonómica, ya que dejaban ver únicamente la simbología del Concello y Consorcio. «El 35% del Consorcio lo financia la Xunta», recuerda.
Opina el concejal popular que el Ayuntamiento auguró un fracaso del Xacobeo, pero al comprobar «que se están batiendo récords de afluencia» ha decidido subirse al carro del éxito.
Lamenta el edil que entre los fiascos del año santo esté la ausencia del presidente del Gobierno el 24 o el 25 de julio. «Zapatero rompió una tradición que ni Felipe González ni José María Aznar habían roto, y creo que el alcalde debía dar una explicación», asegura Currás. Concluye que «con Xerardo Estévez esto no pasaba, había presencia institucional en Santiago siempre».