«Hay que adoptar fórmulas para que los visitantes permanezcan más tiempo»

La Voz

SANTIAGO

En los sesenta había 25 sastrerías en Compostela. Solo en la Rúa Nova funcionaban cinco. El tránsito a la confección industrial fue esparciendo cadáveres y Pepecillo se quedó prácticamente solo con su prestigio y calidad. La demanda que le llega del exterior de Galicia da idea de su carácter emblemático. Abundan los políticos de allende Pedrafita a los que Ismael le toma las medidas, antes de que lo hagan las urnas.

¿Y el futuro de Pepecillo? En la familia no hay herederos para manejar este buen paño, pero Ismael ladea la cuestión. Va a cumplir 71 años, su cuerpo aguanta y la sastrería es su vida y su disfrute. Vive además en una zona que le encanta, el casco viejo, aunque la fuga del tráfico le ha desarmado: «El comercio del casco histórico es de calidad, y la zona vieja está bien equipada. Pero no llegan los coches y el tráfico para nosotros es importante. No dejar pasar los coches nos mató». Se queja también de la poca iluminación en las horas nocturnas.

Aunque no ve razonables los altos alquileres que rigen en la zona, Ismael le ve un buen futuro al casco viejo, donde el marco monumental es impagable y trato personalizado. «Santiago es una ciudad preciosa, y la compartes a diario con una gente magnífica y una maravillosa clientela».

Muchos turistas se asoman también por la tienda y no pocos se sorprende de la longevidad de la sastrería. Pero suelen durar poco en la ciudad: «Muchas personas, sobre todo excursionistas, van a la catedral, les dan media hora para ver el centro histórico, les meten en el autobús y adiós. Hay que crear alicientes y fórmulas para que la gente permanezca más tiempo en la ciudad».