El programa Aleida de integración intercultural culmina en Santiago y Ames con éxito de participación

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

El Instituto Galego de Xestión para o Terceiro Sector, una oenegé que trabaja en el campo de la integración de los inmigrantes, concluyó estos días el programa Aleida, que vino desarrollándose en los institutos Eduardo Pondal y Antón Fraguas de Santiago y en el de Bertamiráns de Ames. El programa, que contó con la participación de la obra social de La Caixa, tenía como objetivo fundamental avanzar en la «integral real entre os máis mozos» de diferencias realidades culturales.

La originalidad de este programa viene dada por la implicación directa de los propios inmigrantes en el desarrollo de las actividades. El programa se puso en marcha en diez cursos de los citados centros educativos y, concretamente, para alumnos de entre 13 y 16 años. En cada aula se formaron varios grupos de trabajo, en el que el protagonista de cada grupo es un alumno inmigrante. Los estudiantes trabajan sobre la cultura de procedencia de su compañero y conocen la geografía, lengua, tradiciones, música, gastronomía, cuentos populares o cualquier aspecto. Para dar a conocer su cultura, el líder de cada grupo implicó incluso a su familia, que aportó desde objetos personales hasta manifestaciones de su patrimonio inmaterial. En definitiva, se trata de que los jóvenes descubran por medio de su compañero una cultura totalmente desconocida hasta el momento y, con ello, se contribuya a eliminar cualquier posibilidad de rechazo motivada por el desconocimiento.

Mosaico de culturas

Después de la finalización de este trabajo de aula, las distintas investigaciones se exponen al resto del centro educativo. Para ello se elaboró un mosaico cultural en el que se recogen los datos de diversos países de Europa, Asía, África y América, siempre en función de los países de origen del alumnado inmigrante. También se incluyen en el mural datos de la realidad cultural del colectivo gitano, que se optó por incluir en el trabajo de integración. Este mosaico sirve para que los jóvenes de los grupos en los que no se realizó el programa conozcan la experiencia y aprendan de ella.

Como colofón del programa, los responsables explicaron que se realizó una sesión final de reflexión, «na que o alumnado inmigrante compartiu na aula as súas propias experiencias sobre o seu proceso de integración nunha cidade e unha cultura distintas».

Tras el trabajo de aula, el equipo educativo del programa desarrollará una serie de talleres en cada centro. Estos obradoiros se plantearán en función de las necesidades detectadas por los tutores de cada curso y versarán sobre asuntos tan variados como la igualdad, sexualidad o resolución de conflictos.

El programa incluye una serie de tutorías individualizadas dentro de cada instituto y de actividades de tiempo libre y ocio para grupos fuera de los centros. La intención, según explicaron los promotores del programa, es «crear relacións de convivencia entre alumnos e alumnas de distintos países, incluíndo compañeiros locais». Las propuestas se harán en distintos puntos del área urbana de Santiago y de Ames, donde se desarrolló el programa.