El casco histórico, o más bien sus vecinos y los turistas que lo visitan, están siendo testigos de la convulsa situación laboral y sindical que vive Galicia. Ayer hubo varios actos en la ciudad convocados por diferentes formaciones y todos con la precaria situación económica como telón de fondo.
En San Caetano, ante la Consellería de Economía, los sindicatos con presencia en el comité de empresa de la Fundación de Calidade Industrial e Desenvolmento Tecnolóxico de Galicia (CIG, CC.OO. y UGT) convocaron una concentración para exigir la readmisión de los compañeros despedidos.
En la calle del Hórreo, ante el Parlamento, FSC-CC.OO. concentraba a personal de la ONCE. Por su parte, la Federación do Comercio, Hostalería y Turismo, también de Comisiones, juntó a dos docenas de personas ante la sede de la Confederación de Empresarios, en la Rúa do Vilar, siempre bajo la atenta mirada de la policía. En este caso se trataba de trabajadores de grandes almacenes que protestan por el calendario laboral de este año.
La más vistosa
Además, una comitiva de CC.OO. y trabajadores de la construcción completaron ayer una parte del Camino Francés para exigir al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, la aplicación de medidas para proceder a la jubilación de los trabajadores de este sector a los 60 años. Tras llegar a la plaza del Obradoiro, junto a la fachada principal de la catedral de Santiago, el secretario general de la Federación Estatal de Construcción-Madera de CC.OO., Fernando Serrano, acusó a Corbacho en declaraciones a Efe de «mentir» y «dar la callada» con respecto a esta reivindicación laboral, de la que se beneficiarían entre 50.000 y 60.000 trabajadores, estima el sindicato. El alcalde, Sánchez Bugallo, recibió después en el Concello a una representación de los trabajadores.