Una res de Mazaricos con nombre literario resultó ser la más valorada en la subasta de novillas de Santa Comba
11 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Que el sector ganadero no está para muchos cuentos es una obviedad que, a estas alturas, ya no se le escapa a casi nadie. Se vio ayer en Santa Comba en la duodécima edición de la puja de novillas de raza frisona organizadas por el municipio xalleiro y la Asociación Provincial de Criadores de Frisón (Africor-Coruña). Con el precio de la leche en origen registrando mínimos históricos y, lo que todavía es peor, sin perspectivas de que la situación mejore a corto plazo, parecía claro que la puja de este año no iba a pasar a la historia ni por la afluencia de público ni mucho menos por los precios que se pagarían por los animales. Los pronósticos se cumplieron y, a pesar de que tan solo una de las reses se quedó sin comprador, las cifras en las que fueron adjudicadas las otras 21 fueron inferiores a las de años precedentes.
De hecho, tan solo Blancanieves , un espléndido animal de la ganadería Casa Carmela de Mazaricos, logró salvarse de la quema alcanzando los 2.500 euros de precio de venta. Fue a parar a manos de un ganadero compostelano que logró hacerse con el único lote verdaderamente disputado del catálogo. El resto cambiaron de manos por cifras que oscilaron entre los 1.750 euros y los 2.400 euros que alcanzaron sendos animales de las ganaderías Casa Grande de Rodís, de Cerceda; SAT Pose e García, de Ponteceso; y SAT Xoios, de Laracha. Gracias a ellos se alcanzó un volumen total de las transacciones de 44.000 euros, lejos de los 56.600 euros facturados en la edición del pasado año. Otro tanto sucedió con el precio medio registrado por animal, que bajó de los 2.500 euros de 2009 a los 2.095 actuales.
Regalo de semen
Ni siquiera la subvención de 150 euros, concedida por el Ayuntamiento de Santa Comba para cada animal vendido ni el regalo de seis dosis de semen de dos de los mejores toros del programa de mejora genética de la Xunta ayudó a animar la puja.
El ambiente, apenas trescientas personas en las gradas, distó mucho de ser el de convocatorias precedentes. De hecho apenas se dieron los tradicionales piques entre varios compradores por hacerse con un animal en concreto y media docena de reses fueron vendidas por el precio que llevaban de salida. Todo ello pese a los esfuerzos de José Moreira, director de la puja, por resaltar las excelencias morfológicas de cada novilla.
En este sentido, y como suele ser habitual, resultó intachable el trabajo realizado por todo el personal técnico de Africor-Coruña tanto en la selección de los animales que salieron a pista como en el esfuerzo de presentarlos convenientemente ante los potenciales compradores.
«As xovencas son bonitas, claro que son, o problema é que non hai un euro para gastar», apuntaba uno de los muchos ganaderos que simplemente se acercó hasta Santa Comba «para ver o que hai. Tal e como está o prezo do leite falar de comprar máis vacas é de tolos». Era la opinión de muchos, la mayoría de los cuales también coincidía en echar de menos una mayor presencia institucional en un palco de autoridades por el que solo pasaron el diputado popular Carlos Negreira, natural de tierras xalleiras, que estuvo presente en la salida a pista de los primeros ejemplares y el alcalde local, Miguel Pérez, que asistió a la adjudicación de los últimos animales.