«Al equipo asistencial le llamó la atención la escasa preocupación de los padres y el entrenador por las lesiones que presentaban los niños, así como sus posibles secuelas. En cambio, estaban muy interesados en saber cuándo podrían volver a los entrenamientos o la competición con la moto», relatan los pediatras compostelanos en una de las publicaciones, en la que se ocupan de las graves lesiones de dos niños, de 12 y 14 años, sufridas al entrenar para competir en motocrós.
Afirman que algunos padres fomentan en los hijos desde la edad temprana -en esos casos habían comenzado a entrenar a los 9 y a los 4 años, respectivamente- la práctica intensiva de deportes con vehículos motorizados, para alcanzar lo antes posible el nivel de la alta competición «y así triunfar en una determinada disciplina, minusvalorando los riesgos potenciales a que someten a los niños». Por ello concluyen que se deben realizar esfuerzos para «informar y educar de forma adecuada a los niños, sus padres y sus entrenadores».
En el caso de los quads, en Santiago se ha elaborado una «guía anticipatoria» que recomienda que «los menores de 16 años no deberían manejar ningún tipo de quad».
Hace años, afirma Rodríguez Núñez, los accidentes en menores sucedían en automóviles, por atropello o viajar sin seguridad adecuada «pero ahora hay más por actividades recreativas», sostiene.