Ames descubre su corazón verde

SANTIAGO

Los trece kilómetros de la senda que unirá Bertamiráns y Milladoiro permitirán conocer de un plumazo múltiples ecosistemas y parajes únicos en Galicia

27 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Unir Bertamiráns y Milladoiro por una senda verde de trece kilómetros de recorrido supone mucho más que el mensaje simbólico de la unidad territorial de Ames. La convivencia de los ecosistemas urbano, rural, forestal y fluvial en un mismo itinerario convierten este tramo en un recorrido por espacios desconocidos para muchos y que a lo largo de este año quedarán al descubierto con el proyecto elaborado por el Concello con cargo al segundo Plan E, que incorpora entre sus objetivos la financiación de proyectos relacionados con la protección del medio ambiente.

La mayor parte del tramo discurre por pistas de diversas concentraciones parcelarias. Esta circunstancia posibilita que con una inversión de casi setenta mil euros se pueda ejecutar la primera fase de esta senda verde, unos fondos que permitirán delimitar el itinerario, acondicionar el firme donde sea necesario y señalizarlo.

La senda termina, o comienza, en el polígono industrial de Milladoiro y llega desde dos accesos distintos al entorno del colegio de Ventín. Tanto en origen como en destino se encuentra el ecosistema urbano, formado en el caso de Bertamiráns y Milladoiro por modelos urbanísticos diferentes pero con muchas cosas en común: ruidos, vibraciones, paisajes urbanos y una intensidad lumínica que solo se encuentra en áreas muy pobladas. La cosa no queda ahí, ya que en ambas urbes también conviven aves perfectamente adaptadas al ritmo urbano, como el caso del estornino.

En cuanto la ruta se aleja de Milladoiro emerge el ecosistema rural, con terrenos formados por prados salpicados de ovejas que antaño pastaban libremente y que ahora están atadas con largas cadenas que las alejan de las carreteras.

De forma intercalada surgen espacios forestales en los que conviven terrenos regenerados con plantaciones de pinos perfectamente alineados, así como varias carballeiras y suelos degradados por el impacto de los incendios forestales. En estos tramos pueden verse también procesos naturales de creación de un bosque con la proliferación de determinado tipo de arbustos. Y una mirada especializada podrá observar que parte de la flora que crece en los márgenes de los caminos tiene su origen en la presencia del nitrógeno generado por los excrementos del ganado.

Río Sar y Rede Natura

Las vistas de las aldeas de la parroquia de Bugallido, en la que destaca la belleza de su iglesia, su campanario y el camino descendente, permitirán a quienes disfruten de esta ruta observar imponentes paisajes del Val de Amaía.

Superado el ecosistema rural, el itinerario desemboca en el entorno del río Sar, en el que se encuentran las conocidas como Brañas da Devesa, uno de los espacios de estas características de Galicia que aún se conserva pero que necesita un proyecto integral de regeneración.

En este punto la ruta llega al colegio Agro do Muíño, ya en Bertamiráns y también a la zona incluida en la Rede Natura.

A largo plazo el Concello proyecta construir otra senda entre un mirador incluido en el proyecto urbanístico del campo de golf de Ameixenda y la playa fluvial de Tapia, con conexiones con el resto del municipio. En ambos casos, la sendas tendrán zonas de confluencia por distintos lugares de interés.