Los comerciantes se sienten especialmente molestos por una medida que, a su juicio, camina en el sentido contrario al que se debería avanzar. «En el casco histórico no es un problema la excesiva circulación de coches. Es al revés, nuestro martirio son las restricciones impuestas cada vez más duras, y esto solo nos va a complicar más la vida», afirma José Manuel Bello, presidente de Compostela Monumental.
El representante del colectivo advierte que la compra de los lectores de matrícula «es la única inversión del Plan E en la zona vieja, y es solo para reprimir. Yo creo que dice mucho de los que están repartiendo los fondos», afirma. Bello, habitualmente muy crítico con el gobierno municipal, dice hablar como comerciante y vecino, y todavía espera que desde Raxoi dejen de trabajar «a escondidas» y se pongan en contacto para explicar a todo el mundo cómo va a funcionar, «porque, de momento, ya puedo adelantar que este sistema va a ser un desastre en San Francisco: «¿Van a impedirle a un turista que viene con su coche desde Alemania acceder al Hostal dos Reis Católicos? ¿Van a multarlo?», pone como ejemplo.
Las flotas de vehículos
Y sigue cuestionando: «¿Van a tener control sobre todas las flotas de vehículos que tienen las empresas de reparto? ¿Qué pasa si un día quiero llegar a mi casa con un coche alquilado o prestado?».
Tanto Bello como María Abelleira, presidenta de la Asociación Compostela Vella, apoyan la peatonalización del casco , pero esta entiende que «no se puede castigar al residente y debemos establecer fórmulas para avanzar en la accesibilidad, por ejemplo, estableciendo bonos con descuentos en aparcamientos de borde», tal como recordaba en una entrevista reciente la dirigente vecinal. Pero el problema, según Bello, es que las plazas de párking son «pocas y caras». Y habla de más casos: «En estos momentos, es un milagro que un fontanero te atienda en la zona vieja con cierta urgencia. Te dan largas y atienden antes a otros clientes porque no quieren vérselas con la policía ni con el Concello», expone.