El alumnado de la USC y los PAS reclaman una mayor participación en la toma de decisiones en la institución
28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Serán seis en la primera vuelta, y cada uno ve desde un prisma diferente el futuro y la gestión de la Universidade de Santiago. Los candidatos a rector han tomado ya posiciones en la parrilla de salida de la carrera a San Xerome. Uno de los principales proyectos que heredarán será la gestión de Campus Vida, un ambicioso plan del actual equipo de gobierno que continuará gestándose, al menos, hasta el año 2015. Y no se salva de las críticas.
Mientras Lourenzo Fernández Prieto, candidato por la plataforma de docentes Universidade Aberta, lo ve como «a oportunidade que é para potenciar a imaxe de capacidade e calidade da USC» y Laura Sánchez Piñón, que apuesta por una candidatura libre y plural sin el apoyo de grupos docentes, lo define como un proyecto que «reúne o mellor da Universidade cos hospitais e o de Santiago é o quinto mellor do Estado», el resto de candidatos ven más sombras que luces en el ya campus de excelencia internacional.
Juan Casares Long, candidato independiente que dio la batalla a Senén Barro en las últimas elecciones, es categórico al hablar de Campus Vida: «É un proxecto que non foi dialogado con ninguén nin foi aprobado por ningún órgano da USC». Y va más allá. Afirma que es un campus orientado a las ciencias de la salud pero «todos os que forman parte do ámbito das ciencias da saúde quedaron á marxe». Eso sí, se trata de un plan ambicioso y con muchas posibilidades, pero que se gestionó mal: «Levan dez anos vendendo a nova Facultade de Medicina, con maquetas e todo, e era fume, non había nada. E os cartos tivémolos».
Tampoco Jaime Gómez Márquez, que se presenta también como independiente, está muy conforme con cómo se ha llevado adelante Campus Vida. «Por suposto haberá que revisalo e se o novo goberno así o considera reconducilo». Es tajante, como Casares Long: «O actual reitor non pode pretender que os que veñan asuman con devoción un proxecto moi personalista que nunca foi avalado pola comunidade universitaria. Pódese facer diferente e mellor».
Hasta Mercedes Brea, la candidata avalada por la plataforma de la que es parte Senén Barro, la PUP, tiene reservas con un campus especializado en la biomedicina. «Non ten sentido renunciar pero si ver a fondo todas as actuacións». Y es que la catedrática de Filoloxía Románica echa de menos un mayor impulso a ámbitos de conocimiento relacionados con las Humanidades y las Ciencias Jurídicas, y afirma que «haberá que sacar adiante outros proxectos» porque el de Campus Vida «non é o único e ao mellor non é o máis importante».
Interlocución
La prudencia en las palabras de los candidatos a ocupar la silla de San Xerome se desvanece una vez comienzan a hablar los alumnos. Iago Barros, que forma parte del sindicato independentista Agir, critica que el campus de excelencia internacional «estase a presentar ás forzas vivas e ás empresas da cidade», pero que a los alumnos no se les ha tenido en cuenta. Y es que esa es la principal reivindicación del alumnado, el colectivo más numeroso dentro de la USC y uno de los que menos peso tiene a la hora de tomar decisiones, junto con el Persoal de Administración e Servizos. Quieren tener voz, también más allá de las elecciones.
«Se tivese que facer unha proposta concreta, sería en todo caso que existise unha interlocución real de cara aos estudantes», sentencia Barros. En el Sindicato de Estudantes lo tienen bien pensado. Primero, «posicionamento claro en contra de Boloña». Segundo, «presión á Xunta para que haxa un aumento de investimento para manter a Universidade» y tres, que desaparezcan los numerus clausus del máster de profesorado que sustituye al CAP.
El escepticismo corre por las venas de los estudiantes, Muchos creen que gane quien gane, será el mismo perro con distinto collar, pero Manuel Abelleira, del Sindicato de Estudantes, cree que hay que ir a votar de todas formas. Para hacerse oír, aunque sea con un hilo de voz. Entre los PAS las cosas van por el mismo camino. El colectivo A Trabe, mayoritario durante mucho tiempo, pide que los escuchen más y que se vaya a votar. «Se non, non vale nada».