Tiempos muertos llenos de vida

Pablo Jiménez

SANTIAGO

El baloncesto es ante todo espectáculo. Y de él también quieren formar parte las Viggirls, un grupo de chicas que levanta al público del Sar con sus bailes y piruetas

13 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando Fernando Martín decidió cruzar de un gran salto el Atlántico para convertirse en el primer jugador español de la liga norteamericana de baloncesto, la NBA, aquello parecía irreal, una utopía, algo que escapaba de lo común. Igualmente en aquellos años el baloncesto en Galicia, en España y en Europa tenía un aroma propio, casi tradicional, ajeno al espectáculo y a la globalización que empezaba a imponerse en la competición estadounidense. Allí el baloncesto ya era un gran show televisivo, con altas audiencias, mediáticas estrellas y unas chicas de cuerpos esculturales que al ritmo de la música hacían las delicias del público durante los tiempos muertos y el descanso. También por aquellos años el Obradoiro intentaba alcanzar la máxima categoría del baloncesto español. Pero por aquel entonces ni el Obra, ni el Real Madrid, ni ningún equipo nacional contaba, durante las interrupciones de los partidos, con simpáticas chicas que animasen al público.

Pero los tiempos han cambiado. Para empezar, el equipo santiagués está en la ACB. Además, quien se acerca al Sar los días de partido puede disfrutar de las acrobacias, bailes y piruetas de las Viggirls, un grupo de chicas procedentes de Vigo que llevan varios años colaborando con múltiples eventos, en su mayoría deportivos (balonmano, hockey, fútbol sala, dardos...), por todo el territorio gallego.

Se juntaron por primera vez con ocasión de la Copa del Mundo de Saltos de Hípica de Vigo, hace ahora tres años. El grupo de amigas inicial vio que el asunto funcionaba, así que decidieron formalizar el conjunto. Hicieron un cásting y desde entonces han trabajado para acontecimientos como la Basket Cup de Vilagarcía o la Volta Ciclista a Galicia, entre muchos otros.

Gimnasia deportiva

Sin embargo estas chicas marcan distancia con el concepto de cheerleader que viene del continente americano. Según ellas, sus espectáculos se acercan más a la gimnasia deportiva, a la impresión que supone una buena acrobacia. Lo tienen claro: «No somos gogós». De hecho, antes de aceptar una oferta para participar en un evento se aseguran de que las condiciones en las que van a trabajar y el tipo de espectáculo que les están pidiendo, se ajusta a lo que ellas hacen habitualmente.

Ante todo aseguran que son chicas «muy normales», además de «muy gallegas», que dedican a esto el tiempo que tienen. En este sentido aseguran que esta actividad exige cierto sacrificio. Muchas de las chicas que han dejado el grupo desde sus comienzos lo hicieron por falta de tiempo, «porque su trabajo apenas les permitía acudir a los ensayos o a las actuaciones».

De su trabajo con el Obradoiro aseguran estar muy contentas, aunque puntualizan que muchas veces se tienen que ajustar al guión que marca la televisión. «La tele manda y nos tenemos que amoldar. Alguna vez hasta nos han cortado la música y hemos tenido que acabar la pieza improvisando».