Santiago Redondo apoya el tratamiento psicológico en presos y rechaza el exceso de leyes penales que existen
11 dic 2009 . Actualizado a las 02:38 h.La posibilidad de un mundo con menos controles es la esencia de I n- tolerancia cero , la última obra de Santiago Redondo, doctor en Psicología y profesor de Criminología Clínica en la Universidad de Barcelona. El autor presentó ayer en el Colexio Fonseca el libro, el cual define como una «declaración de intenciones a favor de la tolerancia en una sociedad donde se piensa que las leyes penales son débiles y se reclaman más castigos severos».
El profesor manifiesta que una pena de cárcel mayor no es garantía de solución de los problemas legales y sociales. Según Redondo, se trata de «una creencia absurda, porque haciendo normas y poniéndole nombre a las cosas no se arreglan». Por eso, propone como alternativa un control más civilizado y equilibrado que confíe en los ciudadanos y se aplique en las conductas más graves, no por extensión a todos los casos. Como dice Santiago Redondo: «no se puede usar la misma medicina con la misma dosis para todo».
Es tajante al afirmar que no es imposible acabar de forma total con la infracción humana porque la raíz de los problemas está en la propia vida. Las sociedades democráticas deberían tener en cuenta mejores medidas de prevención y fomentar el tratamiento psicológico. Precisamente, ha trabajado bastante en el tema, pues en otra de sus obras, Manual para el tratamiento psicológico de los delincuentes , Redondo apuesta por la rehabilitación e indica que tiene más exito entre los presos de lo que comunmente se cree. In-tolerancia cero recopila varios casos en los que el autor ejemplifica como se ejerce un control desbordado en muchos ámbitos de la vida cotidiana, con la única justificación de garantizar la seguridad. Así, los lectores encontrarán capítulos en los que se habla de ese sinfín de controles como las cámaras de vigilancia en las ciudades o los «patéticos» registros de equipajes en los aeropuertos que «convierten a todos los pasajeros en sospechosos de terroristas». Uno de los apartados se titula No más normas por favor , porque según Redondo, «con tantas leyes ya no se sabe lo que está prohibido y lo que no». Hay otro pasaje en el que se critica a algunos medios de comunicación que con tal de generar espectáculo crean debates para cambiar las leyes penales, y lo más grave es que a veces los políticos se someten a estas directrices. También toca el aspecto económico en el epígrafe Las cárceles no son gratis , indicando que con la rehabilitación se ahorraría mucho dinero. La obra termina con un diálogo en el que se debate sobre la conducta humana, en cuanto si es mejor una actictud punitiva más sencilla y costosa o un enfoque más humano que se centre en el apoyo social.
El psicólogo y criminólogo Santiago Redondo intenta con este ensayo tratar un tema tan serio como este con un tono distendido para intentar quitarle hierro al asunto.