Aló alcalde

Gerardo Conde Roa

SANTIAGO

Recientemente se ha celebrado en el Ayuntamiento de Santiago el mal llamado Pleno sobre el estado del municipio, un pleno que, como su propio nombre indica, debería de servir para que el gobierno pudiese exponer cual es la política que ha seguido y la que seguirá en un futuro en relación a las mas importantes cuestiones que conciernen al ciudadano.

Nada de esto ha sucedido así, antes al contrario, la política de cerrojazo impuesta a la oposición para que esta no pueda realizar aquella labor que le ha sido encomendada -por cierto, después de ganar las elecciones- ha tenido en este pleno su punto culminante. Para que los ciudadanos se hagan una idea clara de cómo está la situación y en qué condiciones se ha de desarrollar la oposición municipal hemos de señalar, en primer lugar, que frente a las dos horas y veinte minutos de que han dispuesto los diferentes portavoces del gobierno municipal, la oposición ha contado con ¡25 minutos¡ Es decir, seis veces menos que el gobierno municipal, que está compuesto por dos partidos políticos que han perdido las elecciones frente al PP.

Es paradójico el caso del BNG (UPG) que, con tan solo cuatro concejales, dispone de los mismos tiempos de intervención que el PP que tiene 11 concejales, es decir, casi tres veces más. Este abuso de poder no es el único que se produce en este debate, ya que el alcalde dispone de dos intervenciones sin límite de tiempo, una al principio del pleno y otra al final, que en lugar de utilizar para cerrar el debate la utiliza normalmente para contestar al portavoz de la oposición, sin posibilidad de que este tenga réplica, transformando sus intervenciones en una especie de Aló Presidente en el que usando medios democráticos se aprueban normas claramente antidemocráticas que abochornarían a cualquier demócrata, con tal de evitar la crítica y el debate de ideas.

Un día se expulsa a la oposición del pleno; otro se le niega acceso a documentación municipal necesaria para el ejercicio de sus funciones como concejales; otro se les niega invitaciones para asistir a actos institucionales; otro se les niega el envío del orden del día de la Comisión de Gobierno, como hasta la fecha se venía produciendo, y así sucesivamente. Y todo esto se pretende ocultar al igual que el más puro chavismo, bajo un manto democrático. Esta situación solo está provocando que muchos ciudadanos se pregunten hacia dónde va la política municipal que está haciendo un alcalde que lleva ya doce años de Gobierno con un proyecto (¿?) agotado, dejándose arrastrar por los acontecimientos y falto de nuevas ideas, exclusivamente preocupado (es su parcela personal) por negociar convenios y aprovechamientos urbanísticos. Hoy, sin ir mas lejos, nos hemos enterado de que en Bando pretende reducir el porcentaje de viviendas de VPA y para ello pide una modificación de la Ley del Suelo, o sea, primero había que echar fuera al Aero Club y ahora reducir el porcentaje de viviendas de protección oficial establecido por Ley. Personalmente esa letra y esa música ya la he oído.

Pero le están saliendo mal las cuentas. La oposición sigue realizando su tarea con más fuerza que nunca y no va a cejar en el empeño, por más dificultades que se le pongan o más presiones que reciba, que de todo hay en la viña del Señor y un alcalde desesperado, a cualquier cosa puede recurrir. Y nos acusarán de alborotadores, de dar «espectáculo», de montar «numeritos» y de muchas otras cosas, pero lo cierto es que detrás de cada una de esas acusaciones no se esconde mas que la impotencia de un alcalde acabado y de un equipo de gobierno derrotado, sin ideas y noqueado, pidiendo a gritos a su entrenador que arroje la toalla cuanto antes.