No es malo el balance del Obradoiro a estas alturas de temporada. La única mancha, si acaso, cabe vincularla a la derrota de Murcia y no tanto por el hecho de perder cuanto por la abultada diferencia en el marcador. Por Sar han pasado ya tres de los seis mayores presupuestos de la ACB (Barcelona, Unicaja y Valencia) y el próximo visitante será el Real Madrid. El equipo, tras sumar su tercer triunfo, inició un tramo de siete jornadas en el calendario con cinco desplazamientos (y los duelos en casa frente al Valencia y el Madrid).
En este contexto, los chispazos de Terry se hacen visibles porque el entrenador opta por devolverlo al banquillo en el último cuarto, cuando llevaba menos de un minuto en la pista, y porque después se queja de su rendimiento. Y el jugador no oculta que falta feeling.
Que todo se quede en un episodio sin trascendencia, deje poso o sirva de acicate para que el pívot americano responda a las expectativas que aconsejaron su fichaje dependerá de cómo los protagonistas gestionen las secuelas del partido del Valencia. Todos tienen una oportunidad única de romper pronósticos y demostrar que el Obra no se conforma con haber llegado a la ACB, por mucho que le haya costado. Sólo hace falta «sentidiño» porque el único problema debería ser el de las lesiones.