El propietario de los diez perros sueltos en una zona próxima a la depuradora de Padrón los recogió ayer después de que los animales atacaran a varias ovejas
18 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El ataque a un pequeño rebaño de ovejas por parte de los perros que estaban sueltos desde hace meses cerca de la depuradora de Padrón sirvió para que el Concello de Padrón intensificara sus gestiones para que el propietario de los canes se hiciera cargo de ellos, ayer por la tarde, de modo que recogió siete grandes y tres pequeños que deambulaban por la zona, según informaciones del alcalde en funciones, Eloy Rodríguez.
El lunes, los perros atacaron a las ovejas de un vecino de Lestrove, José Magán Abalo, que pastaban en una finca colindante con Padrón. José Magán estaba muy sentido, al igual que su esposa que fue quien descubrió a tres perros, de raza pastor alemán, dentro de la finca y atacando a los pobres animales. «O problema non é tanto as ovellas e sí se chegan a atacar a unha persoa xa que por aquí pasean a diario matrimonios con nenos e xente maior», contó el vecino de Lestrove, que ayer presentó la correspondiente denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Padrón.
Magán avisó en dos ocasiones al dueño de los perros, Rafael Gómez Portas, que convirtió una finca de la zona en chatarrería, en la que tenía a los animales hasta que un incendio la destruyó. Pero los avisos no sirvieron de nada y, hasta ayer, ni siquiera la notificación cursada desde el Concello de Padrón.
No era la primera vez que los perros atacan una oveja de José Magán aunque, en aquella ocasión, «non vimos nada e non puidemos denunciar», relata el vecino de Lestrove. Él, al igual que muchas otras personas que pasean por la zona o tienen propiedades en la vega de Lestrove, no se explica como hasta ayer nadie había tomado medidas para que los perros no anduvieran sueltos, teniendo en cuenta su peligrosidad y que llevaban meses abandonados. «O Concello de Padrón recibiu as queixas de moitas persoas e non fixo nada. ¿A que estivo esperando, a que mataran a unha persoa?», preguntaba ayer un vecino de José Magán.
Casi todas las ovejas tenían el cuello mordido; cinco de ellas eran hembras y estaban preñadas, según su propietario, que contó que acababa de comprar el macho del rebaño. «Agora que os cans cheiraron o sangue e van volver por aquí a comer as ovellas, a menos que os leven, xa que o luns non lle deu tempo máis que a matalas ao chegar a miña muller», decía el vecino de Lestrove. De hecho, ayer por la mañana uno de los perros ya merodeaba otra vez por las proximidades de la parcela, que está totalmente cerrada y en la que hicieron un agujero en la red para entrar.