No está claro todavía quién va a asumir la titularidad del nuevo edificio de la estación de autobuses en el Hórreo, en el supuesto lógico de que salga adelante financiado por la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas. «Iso é algo que aínda temos que abordar», reconoce Xosé Sánchez Bugallo.
No obstante, considera probable que se reproduzca abajo el sistema que rige ahora mismo en San Caetano. Esto es, que el titular del inmueble sea la Administración gallega y su gestión sea asumida por el Ayuntamiento en régimen de concesión de la explotación.
Tal como están las cosas, hay tiempo por medio para definir todas las estructuras e infraestructuras de la nueva área de ordenación ferroviaria, y hay que plasmar previamente el convenio interadministrativo para su desarrollo. Quiere ello decir que hay un buen trecho temporal para que los trabajadores y los servicios de la estación de San Caetano empiecen a preocuparse por su futuro. «Que non teñan presa, que iso leva o seu tempo», aconseja el regidor.
El edificio, construido en la época de Franco, fue como muchos otros servicios de entonces un centro apropiado para colocar gente y más de un centenar de trabajadores bullían por las distintas dependencias. Constituyó un servicio fuertemente deficitario hasta hace unos pocos años.
Además se fue quedando obsoleto y hubo que inyectarle varias tandas de inversiones para lavarle la cara y hacerlo más funcional. La última obra, hace un par de años, se hizo para dotarla de una nueva escalera mecánica. La sociedad Tussa le imprimió un ritmo más eficaz a la gestión de la estación.