Mientras se deteriora, la Administración no lo incluye en sus planes y Meixonfrío aguarda su llegada tal vez inútilmente
18 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La casa cuartel de la Guardia Civil lleva años en malas condiciones. Entre apaños, retales, parches y brochazos se ha ido camuflando el cuarteo del mendicante edificio y parece que alguien tiene intención de que el arte del disimulo dure toda la vida. Como dijo un personaje de Raxoi, el espíritu militar hace que los cabreos solo puedan rumiarse o aventarse en los corrillos. Pero como la desconchada situación perdure, el capitán Eceiza va a terminar mandando sobre unos agentes vestidos de uniforme gris. Y eso atrae malas evocaciones.
Uno no sabe en qué pétalo va la margarita, aunque intuye que el sí/no acabará en no a las nuevas instalaciones y el Concello tendrá un bonito verdegal para explayarse en Meixonfrío, junto a la rotonda, para más señas.
Fue hace unos cuantos años cuando, entre parche y parche, las Administraciones decidieron que ya era hora de que el descascarillado inmueble de As Cancelas transmigrase a un mejor cuerpo, donde los guardias pudiesen señalar su casa sin miedo al qué dirán y poner multas sin complejos. El Concello, pues, inició las expropiaciones en el área de Meixonfrío elegida para ubicar el nuevo cuartel.
Pero llegaron las primeras vacilaciones del instituto armado, flaqueó su entusiasmo y el Concello mandó las expropiaciones al garete cuando ya había iniciado el expediente. Pero, sorpresivamente, fue agarrado por los propietarios y, merced a una demanda judicial, Raxoi tuvo que completar las expropiaciones contra su voluntad y desembolsar más de un millón de euros.
Lo curioso es que los propietarios cobraron el importe de lo expropiado, pero siguen trabajando las fincas que ya no son suyas como si Raxoi no hubiese intervenido. Y hacen bien, porque es la manera de mantener con cierto decoro el terreno frente a la invasión de los zarzales sin que Elvira Cienfuegos tenga que parcelarlo en huertas. «Eu non me atrevo a decirlles nada», comenta el propio alcalde.
Entretanto, sigue el compás de espera sabiendo que Interior ya cantó la palinodia un par de veces y recientemente lo hizo de nuevo de forma camuflada. Es decir, no incluyó el proyecto de Santiago en el plan de prioridades infraestructurales. Lo extraño es que la ubicación es estratéticamente inmejorable y la operación parece atractiva. Mas por mucho que Raxoi les anima a retomar Meixonfrío, el inmueble de As Cancelas sigue en su sitio. Y he aquí que surgen en alta voz las suspicacias. Puede ser que la amplia avenida Juan Pablo II, llegando a As Cancelas, haya apuntalado la inconveniencia del cambio. Pero puede que alguien vea con mucho mosqueo cualquier cambio significativo en Santiago. El alcalde lo refirió: la comandancia está en A Coruña y la ley autonómica la coloca en Santiago. Quizás en Meixonfrío. Son sospechas que no pueden ser arrojadas al vacío. Sobre todo si Bugallo escuchó esas campanillas que, como el mosquito antibotellón, martillan el cerebro.
Tenga visos de certeza o no, nunca pueden ser en todo caso un argumento para que Interior siga obviando el cuartel compostelano en sus planes plurianuales y relegándolo a la agenda de prioridades de próximas décadas. Cuando no haya más remedio. Paciencia para las huestes del capitán Eceiza, que más grandes son las ruinas de Huanchaca. Y entretanto se sigue manteniendo vigente el dilema del nuevo edificio o la reforma profunda del complejo de As Cancelas. Meixonfrío continuará alimentando cabras hasta que surja la decisión definitiva, aunque el alcalde indicó estos días que si el cuartel no se asienta ahí, habrá una hermosa alternativa para el verde, aunque no uniformado, enclave.
No es tan fácil eso. Puede que Interior salga satisfecho con la solución que elija. Pero la ciudad saldrá perdiendo si escoge quedarse en As Cancelas, porque ahí está prevista una gran área deportiva para uso y disfrute de los compostelanos.