Once meses para ser élite hostelera

SANTIAGO

Casi 400 chicos y chicas iniciaron ayer el curso en el Centro Superior de Hostelería de Galicia con la ilusión de dirigir el día de mañana grandes empresas del sector

09 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Risas nerviosas, tacones imposibles, corbatas nuevas y mucha ilusión. Sobre todo, mucha ilusión. Así se puede resumir la inauguración del curso en el Centro Superior de Hostelería de Galicia, que ayer se vistió de gala para recibir a los casi 400 chicos y chicas que el día de mañana tendrán en sus manos el futuro del sector turístico.

Ataviados con su recién estrenada ropa de cocina nadie diría que son la élite. Pero lo son. De hecho, son muchos los diplomados que salen de las instalaciones de A Barcia para dirigir un equipo de 200 personas con solo 24 o 25 años. La falta de experiencia y el ímpetu de la juventud la compensan con una sólida formación adquirida en tres o cinco años de preparación. En el centro lo aprenden todo: desde lo más básico de la cocina hasta la alta dirección, porque para saber dirigir hay que aprender primero como funciona el músculo de una empresa hotelera.

Serán 11 meses de trabajo al año durante varios años para después colocarse en lo más alto de la pirámide turística. Teoría y práctica al 50%, para que desde el primer día sepan qué es enfrentarse al cliente y cómo se trabaja en equipo. «Dirixen e son dirixidos, aprenden a responsabilidade de estar no seu posto de traballo», explicó ayer el gestor de márketing del centro, Antonio Vázquez.

Y para ser la élite hay que ir vestido como tal. Mientras los que comenzaban con su semana de formación práctica ya se habían puesto la ropa de trabajo, los que comenzaban por las clases teóricas -que incluyen clases de inglés y otra lengua a elegir entre francés o alemán, contabilidad, informática aplicada o recursos humanos- tenían que empezar a acostumbrarse a la indumentaria laboral para el resto de su vida: traje y corbata ellos, falda y tacones ellas. «Lévano mal sobre todo os de primeiro curso. Afrouxan a gravata, por exemplo. Pero ao final afanse, porque é cuestión de actitude», explica Vázquez. Ayer, alguna chiquilla tuvo que bajarse de sus zapatos para que descansasen sus doloridos pies.

Además, nada más llegar al centro, los piercings y las melenas en los chicos tienen que desaparecer. «O día de mañá, a presencia é moi importante, e iso téñeno que aprender», afirma convencido Antonio Vázquez, quien también tiene claro que como el Centro Superior de Hostelería de Galicia solo hay otros tres en España, y que el de A Barcia es referencia en todo el Estado.

Ahora, el siguiente reto es la internacionalización, que permitirá exportar profesionales en alta dirección hotelera a más países. El año pasado, fueron 60. Lo único que tienen que poner a mayores de la formación que adquirirán este curso es la valentía para salir de España en busca de un puesto de trabajo. Y lo hacen. «De todos os xeitos, se hai algún rapaz que decide que quere quedar, seguro que atopa emprego dentro de España», vaticina Vázquez. Y es que las estadísticas reflejan que casi el 90% de los titulados en las instalaciones de A Barcia consiguen acceder al mercado laboral en menos de un año, sobre todo a través de una bolsa de trabajo que gestiona el centro.